VECTOR X

AMLO, entre la historia y la esperanza


Luis Antonio Vidal

MAÑANA, ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR SE CONVERTIRÁ EN EL PRIMER TABASQUEÑO EN ASUMIR LA PRESIDENCIA DE LA REPÚBLICA.

Hecho trascedente para la vida política de Tabasco y de la izquierda nacional al convertirse, también, en el primer militante de un partido de izquierda en gobernar al país.

Nada que nadie sepa, pero vale reiterarlo, porque todo cuanto hoy se consigna será referente en la historia del país.

Podrá estarse de acuerdo o no con el estilo a veces pendenciero del paisano, con su forma de hacer política, o con su populismo a veces tan demagógico.

Pero innegable es su capacidad de rein- vención, sus convicciones inalterables, su ferviente aspiración por trascender.

En Tepetitán hay fiesta, lo mismo en todo Macuspana y Tabasco, porque a esta generación le ha tocado vivir la realización del añejo sueño de ver triunfar a un tabasqueño en la más alta distinción política a la que pueda aspirar un ciudadano.

La algarabía y el regocijo transitan en la delgada línea entre el prometer y el cumplir.

Gobernar de manera diferente, sin el manto de las complicidades cupulares, se observa como uno de los primeros retos del tabasqueño.

Pasar del discurso a los hechos, de la descalificación al adversario a los resultados, de la violencia verbal a la reconciliación real.

Ya no es AMLO, es la representación de una transformación histórica para el país.

El primer peldaño en el camino a la cúspide de la gloria será dado mañana, con la unción del caudillo.

Todos los poderes entorno a él, legisladores, líderes de partidos, gobernadores, Mexico entero.

La otra página de la historia tendrá que escribirse con la tinta de la congruencia, la civilidad y la verdadera reconciliación para el progreso social.

Fracasar, de humanos es, no figura entre las altas expectativas de millones de electores.

Don Andrés Manuel camina entre la trascendencia de su biografía y la esperanza de un pueblo mancillado.



Columnas anteriores