¡AH, CARAY!

A ojo de buen cubero


Ezequiel Luna Arias

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Luego, luego, de la celebración por un año más de la Revolufia a la Mexican, la raza se comienza a enfiestar porque ya dice que huele a Navidad.

Comienza a hacer sus planes de fin de año, a adornar la casa, poner arbolitos, a pintar; comprar esto, aquello, y pues todo eso le da un acelerón a la economía; las calles céntricas de cada cabecera municipal de Pozolandia , se conges t iona n con el ir y venir de los compradores navideños.

El inconveniente, es que ahora va a estar un poco disparejo el asunto porque hay instituciones públicas que andan de plano a r ra strando la colcha; ya dijeron que de plano no tienen pa' paga r prestaciones de f in de año, entre ellas está el Ayuntamiento de Cárdenas, y ya no se diga un sinfín de empresas que andan más saladas que braguetas de pescador porque cuando no, les cae la maleantada, llegan los nortes donde los únicos que venden son los panaderos.

Haciendo un balance a ojo de buen cubero, diremos que de los sectores, los cañeros a'i la llevan; los petroleros, en penurias; los burócratas, en ascuas; los ganaderos, pidiendo chiche; los plataneros, más o menos; los copreros, de mal en peor; las cacaoteros siguen a la baja; los constructores, en el tobogán, etc.

La otra semana, la doña me pidió la mitad del aguinaldo pa' echárselo en el Buen Fin, pero no hubo modo. Ella, jucarona, me reprocha que aunque sea vendiendo huachicol estuviera; sería lo último que hiciera en mi vida, no quiero ir al bote maniao como iguana o morir rostizado como pollo. Chas gracias, chulita, le digo. Y es que me da pique de cómo su amiga Chonita estrena ropa cada fin de semana y se pasea con su marido huachicolero en una moto nuevecita. Allá ellos, le aclaro. La trampa no luce. Lo cierto es que ya me dejó con la duda sembrada…



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