VECTOR X

Complicidad en ecocidio


Luis Antonio Vidal

Cuando el juez se convierte en parte de un conflicto, la imparcialidad del veredicto termina en el cesto de la basura.

Ocurre así con el dictamen emitido ayer por la Profepa en cuanto a la muerte de los manatís en Macuspana.

Heces, algas y sequía ocasionaron las muertes de tantos animales, según conclusiones técnicas de Guillermo Haro, titular de la Procuraduría.

No, no vaya usted a creer que el funcionario protege a Pemex o defiende a sus empleados por tanta mugre de metales arrojados a donde habitan los mamíferos.

Pero en realidad se trata de un dictamen técnico con evidente inclinación política.

Organizaciones civiles, lugareños y otros personajes han ofrecido sus investigaciones y todos coinciden: es la actividad petrolera la principal causa del ecocidio. No puede ser de otra manera, no a la luz de la lógica, de lo evidente, de la realidad.

Quizá para algunos sea un tema menor en virtud de la prioridad social sobre asuntos de seguridad, empleo y liquidez financiera del gobierno. Sin embargo, la farsa de la Profepa, avalada por autoridades estatales, confirma el cuento de los políticos, la vieja treta de taparse unos a otros con la misma sábana, y darle al pueblo ooootra vez atole con el dedo.

Si las heces y el calor causaran la muerte de los manatíes, la Laguna de las Ilusiones sería un enorme cementerio.

Pero poco se puede esperar de los funcionarios, más allá de la complicidad.

Animales muertos junto a la justicia. ¿Y los petroleros? Millonarios de tanto negocio.

La Morralla

Cualquier pelagatos puede llegar a Tabasco, difamar a quien se le antoje y luego marcharse. Aquí no es un asunto de pluralidad, sino de credibilidad y ética para dar por ciertas acusaciones, como las recién hechas por un desconocido contra el Fiscal. Soltar estiércol al ventilador es el modus operandi de muchos, sólo para atraer reflectores. ¿Y las pruebas? *** Ricardo Fitz se refugia en la fracción local del PRD para protegerse de los serios señalamientos de corrupción.

*** Hasta el domingo.



Columnas anteriores