Altavoz

Seguridad, el mayor reto


Fabiola Xicoténcatl

El reto de Andrés Manuel López Obrador en materia de seguridad es enorme. Pacificar a este México que parece que se nos fue de las manos se antoja una labor imposible, parece un salto al vacío.
 
Terminar con el cáncer que significan los cárteles de la droga, las bandas del crimen organizado, es un trabajo titánico. Pero quién mejor que el tabasqueño, que como ningún otro mexicano conoce palmo a palmo todos los pueblos de México.
 
AMLO le ha dado la vuelta al país infinidad de veces, y sabe de su sentir, su dolor, su sufrimiento, sus carencias y virtudes.
 
Anoche, en la presentación del Plan Nacional de Seguridad y Paz, Obrador expresó que “no se puede acabar la violencia con la violencia, no se puede apagar el fuego con el fuego; no se puede enfrentar el mal con el mal”. Esa ha sido su propuesta principal desde hace décadas, hacer el bien con políticas y programas de bienestar social como los que aplicó en la Ciudad de México cuando fue alcalde. Obrador le apuesta a fortalecer a la familia, que es el núcleo de la sociedad y raíz de todo, y atender a los jóvenes, ese sector tan importante del país que ha sido menospreciado y vilipendiado con el mote de los “ninis”, para que no los enganchen “otros”. El reto se ve de lo más difícil, pero el tabasqueño tiene los tamaños para eso y más.
 
NO PUDIERON
En 11 años, los grises gobiernos que hemos padecido no hicieron nada por proteger a Tabasco y a Villahermosa de las lluvias y crecientes de los ríos. La lluvia del frente frío 10 que impacta en este momento al territorio, nos hacen ver que estamos desprotegidos. Los drenajes pluviales y de aguas negras son de los más obsoletos; los cárcamos, de la era paleozoica, y la capacidad de respuesta ante los fenómenos hidrometeorológicos, nula. Vaya, no han podido ni con la poza que está frente a la tienda Chedraui, de Plaza Olmeca, que cada vez que llueve forma una gigantesca laguna, lo cual ocasiona un infierno vial de dimensiones mayúsculas.