CURUL 36

De corrupción, nepotismo y payasos


Leobardo Pérez Marín

El show armado por diputados locales el pasado martes dejó de ser normal, cuando subieron dos personajes severamente cuestionados a desgarrarse las vestiduras: uno como Agustín Silva Vidal, ex secretario de Transporte, quien se engalló y gritaba que no es corrupto, y el otro, José Manuel Sepúlveda del Valle, quien apenas el mes pasado fue evidenciado por permitir violar la ley y tener en la nómina a personal que no trabajaba, o bien a la novia de su hijo, que aún cuando no tienen relación familiar, es a todas luces tráfico de influencia.

Silva le dijo payaso a Sepúlveda por ser un buen comediante, y no solo lo retó dentro del recinto legislativo, sino también lo amenazó con demandarlo. Sí, este mismo sujeto que es acusado por transportistas de haber permitido el incremento de unidades pirata, de haber acabado con el Transbus y de comprometer la modernización del transporte que nunca llegó, ahora dice que es inocente, que lo están calumniando, pero la realidad es que hoy Tabasco tiene el peor sistema de transporte del Sureste, diga lo que diga el señor Silva simplemente fue un fracaso, no hizo nada, se la pasó grillando y queriéndose apoderar del PRD y aunque al final lo logró, también es cierto que él y sus corriente Nueva Izquierda no sólo lo hundieron sino que lo traicionaron.

Y qué decir de Sepúlveda, su hijo y esposa fueron candidatos plurinominales, la que posiblemente sea su nuera cobra (cobraba) en el Congreso y peor aún, en vez de traer la camiseta del PVEM, poco le ha importado por ejemplo, la muerte de 98 manatíes o la contaminación petrolera, se ha dedicado más a defender su coordinación y andar de ganagracia con Morena. En fin, dos personajes que lo mejor que pudieran hacer es callarse.

BUENOS ACUERDOS

La Jucopo, que encabeza Beatriz Milland Pérez, logró por consenso sacar el acuerdo para las comparecencias de los funcionarios estatales, lo mejor de todo que serán concretas y pocas preguntas, buscando terminar las pasarelas que sólo servían para el lucimiento del funcionario.