ANALISTA

Como empiezas, terminas


Óscar Gómez Cruz

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Siendo muy joven recuerdo a López Portillo llorando, mientras decía que defendería el peso como un perro, y que había que administrar la abundancia. Eso terminó en crisis, expropiación de la banca, y en un ridículo mundial.

Me tocó ver a Miguel de la Madrid paralizado, gris e inútil ante los sismos del 85. Su administración, que pretendió impulsar la "Renovación Moral", terminó como empezó: gris.

Salinas fue como un rey. Llenó de tecnócratas el sistema político y fue quien terminó con el equilibrio y las reglas no escritas, que habían mantenido al sistema de poder en México funcionando. Hizo del gobierno una enorme corporación, amasando para sí mismo una gran fortuna. Con él comenzaron los políticos que pasaron a ser magnates empresariales, eso cambió todo.

El "Error de diciembre" de Zedillo (de Jaime Serra Puche), trajo la crisis del 95 y el depender del rescate de Estados Unidos. Fox fue como un cómic. Parecía la esperanza de un México cansado de corrupción y abusos, y no pasó nada. Su esposa e hijos hicieron negocios al más puro estilo priísta, y él nunca resolvió lo de Chiapas (lo que prometió cumplir en 15 minutos), y sí hizo muchos ridículos internacionales, incluido el de Fidel Castro.

Calderón le declaró públicamente la guerra a los que manejan al país y llenó de sangre a todo México, proyectando esa imagen al mundo.

Peña Nieto pasará a la historia moderna como el rey de los memes, nos dio horas de carcajadas al abrir nuestro celular.

López Obrador no ha tomado el poder y ya empezó, no mal, pésimo, y sobre todo con una alarma roja de lo que será su gobierno: una dictadura del siglo XXI.

El tema del aeropuerto es una atrocidad a la razón, la democracia, las instituciones y el Estado de Derecho.

Se resume así: Érase una vez una cigarra que, enojada con la hormiga, votó por el insecticida.

Una estupidez.



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