VECTOR X

¿Y las comparecencias?


Luis Antonio Vidal

VARIOS DISFRUTARON SUS MINUTOS DE GLORIA, Y SALIERON CASI EN HOMBROS DEL RECINTO LEGISLATIVO.
 
Con el ímpetu de todo novillero, los diputados locales estrenaron sus curules el mes pasado con un rosario de valientes recriminaciones a diversos funcionarios estatales a quienes, desde la más alta tribuna del pueblo (así le dicen pomposamente algunos al atril del salón parlamentario de sesiones) exigieron comparecer para escuchar sus explicaciones por tan desastrosa administración.
 
Varios disfrutaron sus minutos de gloria, recibieron el rabioso aplauso de la gente y casi en hombros salieron del recinto legislativo por atreverse, bravos como son, a desafiar a un gobierno de salida.
 
Manuel Gordillo, de Morena, ganó gracia cuando exigió la comparecencia del secretario de Salud, Rommel Cerna; Katia Ornelas pidió explicaciones al secretario de Finanzas, Amet Ramos; y Ena Bolio, de Morena, demandó la presencia en el Congreso del titular de Medio Ambiente, Juan Carlos García.
 
Luis Ernesto Ortiz, también de Morena, valientemente planteó la comparecencia del secretario de Seguridad Pública, Jorge Aguirre, “para que explique –dijo- el destino de los 700 millones de pesos de empréstito”; y la priísta Ingrid Rosas solicitó que el entonces director general de COBATAB, Emilio de Ygartua, se sometiera a los cuestionamientos de los diputados por las denuncias de un pillo en libertad. A nadie espantaron los legisladores, sólo fabricaron un escándalo mediático para caer en el aplauso fácil, y decirse furiosos defensores de las causas del pueblo.
 
Nadie acudió al llamado. Vaya, Ygartua ya hasta se fue con sus chivas a despachar a otro lado. Se pitorrearon los funcionarios de la reprimenda de los diputados. Habrá quienes, en inútil defensa de los exhibidos, argumenten que “de algo sirvieron” las presiones de una legislatura “poderosa”.
 
Pero nada se ha resuelto. Siguen los problemas financieros y de operatividad en varias áreas del gobierno.
 
Lo dicho, sólo para burla sirvieron los exhortos a comparecer.
 
Si los funcionarios no toman en serio a los diputados, ¿qué puede esperar un ciudadano común sin charola de representante popular?


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