ANALISTA

No hay fecha que no se cumpla


Óscar Gómez Cruz

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Falta un poco más, para que el gobernador electo de Tabasco, Adán Augusto López Hernández, haga lo propio, y la mancuerna que conformen sea fundamental para Tabasco.
 
Un estado que parece no poder levantar la cabeza, desde que comenzó la crisis de las finanzas públicas, seguida de la parálisis petrolera, iniciada con las discusiones en el Congreso de la Unión, referentes a la Reforma Energética y los subsecuentes cambios que vinieron en Pemex y que afectaron la economía tabasqueña tras su aprobación: reestructura orgánica, despidos, jubilaciones e incertidumbre.
 
Se han anunciado maravillas para el estado.
 
Pero por ahora son sólo eso, anuncios y planes sin mucha forma aún.
 
Pemex puede tener una nueva época dorada en Tabasco y la región, pero lo que no debe repetirse es el error de depender sólo del petróleo.
La derrama generada ahora sí, resultaría estratégica para detonar aquellas vocaciones productivas con potencial de mercado, con las que cuenta el estado y que, de desarrollarse, generarán riqueza y empleo por muchos años:
 
El campo tecnificado, la acuacultura, el establecimiento de un clúster tecnológico (no sólo de tecnologías de información) que apoye la cadena de suministros de la industria petrolera, pero además, las de industrias que pueden ser fuertes si en verdad llegan las inversiones.
 
¿Qué hacer en el estado? Preparar personas, brindar conocimiento a empresarios, emprendedores y estudiantes.
 
Se acabó la época de recibir dinero a fondo perdido.
 
Sólo invirtiendo en conocimiento se podrá desarrollar tecnología para poder competir por los negocios grandes, que por lo general, se llevan los extranjeros, no sólo por migajas.


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