Entre Números

Repercusiones económicas


Mtra. Soraya Pérez

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Las malas decisiones de política pública pueden desencadenar una serie de acciones que afectan la estabilidad económica nacional. Tener un México competitivo se alcanza necesariamente bajo la senda del crecimiento económico, y para ello, el profesionalismo del gobierno electo jugará un papel fundamental.

Contradictoriamente a este objetivo, hemos visto acciones de la coalición electa que se han transformado en enormes amenazas a la estabilidad económica: 1) incrementar las facultades de BANXICO para que no se ocupe exclusivamente de la inflación; 2) la futura estrategia para el sector energético, que ha ocasionado una caída en la calificación crediticia de PEMEX; y 3) el someter a consulta el proyecto del NAICM.

Desde ambas cámaras se suscribieron iniciativas para reformar la Ley de BANXICO, enfatizando la necesidad de que éste use parte de las reservas internacionales para financiar el crecimiento y liquidar la deuda. Las reservas no son una fuente de riqueza neta; sin embargo, el tenerlas estables se traduce en señales positivas para los mercados financieros en términos de inversión y planeación.

En materia energética, es importante notar que el pasado viernes, la calificadora Fitch Ratings bajó la perspectiva crediticia de PEMEX, de "estable" a "negativa", señalando que podría seguir deteriorándose gracias al cambio de estrategia. Adicionalmente, Moody's apuntó que si se aprueba que la CNH y la CRE dejarán su autonomía para subordinarse a una secretaría, sería algo que dañaría aún más la confianza de los inversionistas.

Finalmente, la consulta de la construcción del NAICM. ¿Por qué pedir consejo a la población de una obra que tiene como base estudios muy especializados? ¿Por qué la consulta es tan sesgada hacia entidades con preferencia hacia MORENA?. Y reitero que no estoy en contra de las consultas populares pero sí sobre temas técnicos.

El ejercicio del poder, nos guste o no, entraña el acto de tomar decisiones a nombre de los representados. Y delegar esa responsabilidad es un contrasentido. Frente a un México de enormes desigualdades y una ciudadanía con tantas esperanzas, tomar las decisiones correctas, por encima de la demagogia política, es elemental.



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