POLÍTICA DE HOY

Gaudiano, en su lodo


Samuel Cantón Zetina

Evaristo Hernández demandará penalmente a Gerardo Gaudiano por desviar recursos del Centro para su campaña, en vez de invertir en el mantenimiento de las plantas "potabilizadoras" de agua, pero será muy difícil que pueda probar que los fondos fueron a proselitismo.

Según Hernández, Gaudiano permitió la distribución del líquido crudo, tal cual se toma del Grijalva, por espacio de un mes.

Lo desmintió, sin embargo, la titular de Cofepris, Olga Piña, al negar que el agua -bebió de la llave- se haya enviado a las casas sin tratamiento ni cloro, aunque aceptó que falta limpieza "exhaustiva" a los ductos.

Otra cosa aún más importante: la calidad del agua que bombea el municipio es muy mala desde hace muchísimo tiempo, y ningún edil ha hecho nada para remediarlo, quizá porque el dinero sepultado no ayuda al lucimiento personal -desde el 82, con Gustavo Rosario, han aspirado desde el cargo a la gubernatura Georgina, Granier (único en lograrlo), Florizel, Alí, Gaudiano y el propio Eva-, aunque por otro lado, las obras bajo tierra son las que más lana dejan, porque es imposible cuantificar con precisión su valor real.

El surgimiento de la industria del embotellamiento de agua, hace ya décadas, se debió precisamente a la pésima calidad de lo que nos dan (tampoco mejora gran cosa).

Evaristo denunció además que Gaudiano utilizó recursos públicos para contratar a 600 "activistas políticos".

Pero únicamente lo mencionó como culpable a él, cuando hay otros involucrados.

Casilda Ruiz, alcaldesa interina. De hecho, fue con ella cuando el agua llegó más turbia. Y de los "aviadores", el ex director de Administración, José Francisco Cunningham, tiene que responder.

O el ex secretario de Finanzas, Edgar Thomas Barria, de quien se dice compró al contado un departamento de $7 millones por el lienzo charro, o el ex contralor Ricardo Alberto Urrutia. Estos dos últimos, amiguitos del Arjí, fueron el verdadero poder tras el trono de Gaudi.



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