ANALISTA

¿Y los sindicatos, apá?


Óscar Gómez Cruz

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La respuesta a esta interrogante es importantísima para la Cuarta Transformación de México, planteada por el Presidente Electo, el tabasqueño Andrés Manuel López Obrador, porque si bien será el Presidente más poderoso en muchos años, gobernar requiere equilibrar poderes, y en el caso de México, redimensionar algunos existentes.

Por más fuerte que vaya a ser el Presidente tabasqueño, Andrés Manuel López Obrador, requiere trabajar con los sindicatos, empresarios y otros poderes formales e informales.

Porque las cosas no suceden por tener ganas de hacerlas ni por decreto, siguen un proceso en el que el juego del poder está siempre presente y, además, este juego nunca permanece estático, hay factores incontrolables que modifican las cosas de un día a otro.

Los sindicatos de Petróleos Mexicanos (Pemex) y los de educación son extremadamente poderosos, y están en el centro de lo que México requiere para progresar: educación y dinero.

En estos días se llevará a cabo la elección del nuevo dirigente del sindicato petrolero, donde Carlos Romero Deschamps se aferra a su reinado, en un sistema y en un momento que requiere golpes sobre la mesa, para hacer sentir a los mexicanos que en algo las cosas van a cambiar.

Mantener a Carlos Romero Deschamps significaría un golpe de imagen terrible para López Obrador, en un momento en el que necesita demostrar tanto su poder (sin venganzas ni revanchas, como ha aseverado) por un lado, y por otro dar un mensaje de lo que debe ser la vida sindical de México en el siglo XXI.



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