VECTOR X

Madrazo: la familia lejos del gobierno


Luis Antonio Vidal

"Cuando el Chelo era gobernador, en tres ocasiones le comenté la intromisión y excesos de su hijo Fabián en el gobierno", me dijo hace algunos años Roberto Madrazo en una charla de sobremesa refiriéndose a Andrés Granier.

Según su dicho, dejó de insistirle cuando al tercer consejo, el químico le respondió: "Roberto, mi hijo es empresario y él hace sus cosas".

"A la familia –remató el maratonista- hay que mantenerla lejos del gobierno. No puede tomar decisiones ni ser influyente mientras uno gobierna".

Madrazo es genio y figura, héroe y villano, ave de tempestades. Nadie, ni sus adversarios, pueden regatearle su enorme habilidad política.

Tiene razón. Involucrar a la familia en asuntos públicos trae serias consecuencias para el gobernante.

Durante su gobierno y después de su sexenio, Madrazo mantuvo a raya a su hijo Federico. Hay quienes, incluso, le reprochan no haber impulsado su carrera política.

En cambio, Fabián se convirtió en piedra en el zapato del químico, a tal grado que en el proceso sucesorio del año 2012 dejó fuera de competencia a su padrino Humberto Mayans, desbarrancado de la candidatura priísta por el retoño de Granier.

Por la misma razón, muchas designaciones en el gabinete han sido desafortunadas.

Lección para los nuevos gobernantes: la familia, entre más lejos, mejor.
 

La Morralla

Un día después del deceso de don Nacho Rubio, el gobierno estatal colocó su nombre a un puente del libramiento de Villahermosa. A destiempo llegó el merecido homenaje. Y mejor ni hablar de los pasivos del gobierno con la empresa de don Nacho *** Que en el gabinete de Adán Augusto el más firme es Carlos Iñíguez Rosique para la Secretaría de Administración. Nadie se la quita, dicen los enterados *** Hasta el jueves.



Columnas anteriores