MANIFIESTO

El regreso del escorpión


José Chablé Ruiz

El tartufo de la política mexicana regresa a Tabasco como los “idus de marzo”, sembrando la intriga, la discordia, la duda, erigiéndose en un hombre con autoridad moral, con valores y principios, que sin embargo, como él mismo lo reconoce en Telerreportaje, le es difícil convencer a los mexicanos que Roberto Madrazo Pintado no es sinónimo de trampa, de engaño, de corrupción.
 
La politóloga Denise Dresser en su comentario “Roberto Madrazo, el gran despojador”, que hizo en Reporte Índigo, lo define como “el político que ha hecho de la mentira una forma de vida… No sabe hacer otra cosa, es parte de su código genético, es la huella distintiva de su ADN, es lo que lo hace ser quien es, y que durante años le sirvió, porque quizás piensa que la deshonestidad no es necesariamente mala para el ejercicio del poder”.
 
El comentario lo hizo por el libro “El Despojo”, que escribió Madrazo. Lo acusa que se reinventa como un demócrata, que intenta engañar que no ganó a Andrés Manuel López Obrador la gubernatura de Tabasco en 1994 mediante el fraude electoral, en el que gastó 70 millones de dólares.
 
Madrazo en Telerreportaje se auto erigió en un demócrata, que permitió que Felipe Calderón Hinojosa, y la Mafia del poder de la que es parte aunque quiera desligarse, le robara a AMLO la Presidencia de la República en 2006, “porque no era mi lucha”.
 
El escritor Enrique Serna, en su artículo “El candidato de la extorsión” de Letras Libres, refiere que Madrazo inicia su carrera política en 1973 como presidente del Movimiento de la Juventud Revolucionaria del PRI, con Luis Echeverría Álvarez, a pesar de saber que éste había asesinado a su padre Carlos Madrazo Becerra.
 
Roberto Madrazo intenta sembrar la duda sobre que AMLO y el gobernador electo Adán Augusto López Hernández simulan un rompimiento con el gobernador Arturo Núñez Jiménez, porque como se cree Huitzilopochtli, exige sangre para que haya impunidad y Tabasco no se reconcilie.
 
Como los “idus de marzo”, Madrazo quiere dar un buen madrazo.


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