EL TABASQUEÑO

Nuevo gobierno: ¿Austeridad o simulación?


Héctor Tapia

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Un niño que jugaba en un parque y que se ha quebrado la tibia y el peroné ha vuelto locas las "benditas redes sociales", y no ha sido precisamente por el infortunio del accidente, sino por la fortuna de haber sido trasladado a un hospital privado.

Muchos votantes de Morena tal vez piensen que la "austeridad republicana" deba ser aplicada de inmediato y a todos, incluso al pequeño hijo de López Obrador; este exceso quizá se deba a las altas expectativas que se tienen y al mismo tiempo a creer ver señales de simulación ante un nuevo gobierno, todavía en agraz.

Andrés Manuel López Obrador ha invitado a todos a presenciar y a ser parte de una etapa inédita en la vida pública de México, donde no habrá corrupción, ni despilfarro, ni desigualdad social, pero ¿cómo medir la austeridad? ¿qué tan abajo se topa uno con la sobriedad necesaria que no caiga en burla, o qué tanto más arriba se puede ir en el gasto haciendo un trabajo profesional sin llegar al derroche?

¿Es el "tupper challenge" del senador Martí Batres un parámetro que sirva para medir el nivel de austeridad en la cuarta transformación de México? ¿De ahí para abajo será la medianía en un país como México? Está de pensarse.

La modificación a la Ley Federal de Remuneraciones de los Servidores Públicos en el Congreso fue un buen paso, pero no es la solución a la austeridad, habría que legislar o crear decretos con mayor exactitud, ¿cuánto debe ganar un director de área en los gobiernos federal, estatal o municipal? Hoy, de un municipio a otro esos salarios se mueven a voluntad del ejecutivo en turno, con topes demasiado espaciados.

Debería haber una reforma profunda que no deje cabos sueltos. ¿Cuándo sí y cuándo no debe viajar un legislador al extranjero, o incluso a su estado? Muchos lo hacen cada semana con cargo al erario. ¿Cuánto es lo máximo en comidas que le debe ser pagado a un servidor público o legislador y en qué casos sí deben ser remuneradas con dinero público?

En Tabasco se ha llegado al absurdo de criticar a los legisladores de Morena bajo el argumento de que la ropa que utilizan para llegar al salón de plenos del Congreso local es demasiado lujosa y no va de acuerdo con la medianía que el partido ofreció en campaña. Habría que definir entonces una especie de uniforme o vestuario republicano que no ofenda, o ponernos de acuerdo de qué estamos hablando cuando nos referimos a ser austeros.

Tiene que quedarle claro a todos que austeridad no es simular ser pobre, austeridad es hacer buen uso de los recursos públicos, no caer en el derroche del dinero producto de nuestros impuestos. Por lo demás, vístanse como quieran, gasten lo que su propio bolsillo les permita, siempre que sea bien habido.

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El fin del derroche de los poderes públicos, es uno de los dos o tres ejes centrales de la campaña de Andrés Manuel López Obrador. Ello ha generado aceleradas decisiones en los congresos federal y local intentando demostrar un rápido giro a los altos pagos que se dan en los entes públicos.

Hay que tomar en cuenta que las políticas de austeridad no deben ser ocurrencias, un plan o ley de austeridad incluye medidas de ajustes macroeconómicos que los gobiernos aplican con el objetivo de eficientar el gasto público.

Sin embargo hay cada vez más pruebas de que un giro hacia la austeridad, puede ser destructivo, por la pérdida inmediata de empleos e incluso puede golpear el crecimiento económico a largo plazo. Al fenómeno derivado de políticas que deprimen la economía mediante la disminución del gasto público se le ha denominado "histéresis".

Ningún plan de austeridad funcionará si los gobiernos federales, estatales y municipales no eficientan el gasto público, es decir, mientras los índices de competitividad del país sigan estancados, como lo reflejan los números del Foro Económico Mundial (posición 51 de 137 de naciones analizadas), todo esfuerzo de ahorro sólo servirá para estancar la economía.

Ahorrar sí, pero también hacia dentro el Estado debe mejorar el desempeño de las instituciones, donde actualmente México se ubica en lugar 123, -sólo por encima de países como Líbano y Nigeria-.

La confianza que tienen los empresarios en la clase política nacional ocupa el lugar 127 mundial y por tercer año consecutivo, "la corrupción es considerada el principal obstáculo para hacer negocios en el país, con el 20.2% de encuestados que la señalan como su principal preocupación".

Austeridad sí, pero con un gobierno eficiente que sepa aprovechar correctamente cada peso que recaude y que tenga la confianza plena de inversionistas sobre su manejo institucional.

También hay que tener en cuenta que los programas de austeridad deben diseñarse para llevar bienestar y felicidad a los más desprotegidos, porque el desempleo y la pobreza pueden arruinar la perspectiva de vida de las personas ante un futuro difícil e incierto.

En conclusión, el Estado debe dejar de ser esa organización que cada sexenio se vuelve más compleja y costosa, y redistribuir el gasto, mirando hacia donde están los pobres, pero sin dejar de pensar en el bienestar y la felicidad de todos los mexicanos.

 

OTRO DATO: La compra de un dron de 12.7 mdp en los tiempos de crisis que vive Tabasco no es sensato. Aunque sobren los argumentos que busquen justificar la adquisición, todo parece más un capricho o el negocio de alguien. Si no lo devuelven será un estigma de corrupción.



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