POLÍTICA DE HOY

De la Vega moreno


Samuel Cantón Zetina

MORENA ya tiene demasiado lastre priista como para seguir recogiendo más.

José Antonio de la Vega fue priista, panista y perredista mientras le convino.

De blanquiazul fue candidato a gobernador, con un ridículo caudal de votos.

Con las tribus, a las que llegó procedente de una casa de estudiantes mexicanos en París (nada del otro mundo), fue precandidato a gobernador. En la encuesta, de seis, quedó quinto. Las urnas odian su soberbia.

Con Juan Manuel Fócil, iniciaron el derrumbe del partido y del candidato, descalificando a Gaudiano y a Núñez.

Hoy, porque le conviene, De la Vega tiene un pie en MORENA (se le menciona para… ¡secretario general de gobierno!).

La lealtad, la ideología y las convicciones no importan. "Vivir fuera del presupuesto, es vivir en el error…", dijo para la eternidad el Tlacuache Garizurieta.

MORENA es austeridad. De la Vega elevó tres años el presupuesto de la JUCOPO, de la que se apoderó comprando diputados de otros partidos. Él dijo "los convenció…"

En 2016 ejerció $325 millones; en 2017, $334 millones, y en 2018, $413 millones.

Sería kafkiano que el Santuario, que redujo $93 millones a la Cámara para 2019, en perjuicio suyo -es al que más le toca- dé gloriosa entrada al que derrochó los recursos públicos y pudo financiar con ellos (vox pópuli) su fracasado proselitismo.

MORENA es demócrata. De la Vega compró mayoría artificial en la Cámara, pero también en el PRD (consejeros "creyentes"), para despojar a Fócil y a Candelario del liderazgo, solamente para conducirlo al exterminio.

MORENA ofrece gobernar con administradores eficientes. ¿Qué hizo De la Vega con el transporte público? ¿Cuál fue la suerte del Transbús, que con Granier pintó bien? MORENA no solapa corruptos. ¿Qué hizo De la Vega con las cuentas públicas de tantísimo funcionario y alcalde ratero? ¿No se paseó en campaña con varios depredadores del erario?

¿Portará Pepetoño el estandarte de la Cuarta Transformación en Tabasco?



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