MANIFIESTO

Debe ANJ limpiar el “cochinero”


José Chablé Ruiz

“No basta que la mujer del César sea honesta; también tiene que parecerlo”, expresó el gran Julio César al repudiar a su esposa Pompeya, por el hecho de asistir a una saturnalia, a la que se introdujo disfrazado de tañedora de lira, su enamorado Publio Clodio Pulcro.
 
A pesar de que Pompeya no le fue infiel a Julio César en la orgía realizada en honor a la Buena Diosa -a la que solo asistían las mujeres aristócratas-, el emperador se separó de ella porque era sospechosa de un acto de infidelidad.
 
El diputado perredista Ricardo Fitz Mendoza con su vanidad de mostrar en el Facebook un ejemplar de ganado de alto registro que tiene ¡en su rancho!, cometió uno de los pecados capitales, como es la soberbia que lo deshonra, podría separarlo de su curul en el Congreso del Estado, pero además, coloca al gobierno nuñista otra vez bajo el “sospechosismo” de que se hace “algo malo” con el presupuesto estatal. 
 
Al otrora modesto secretario particular del entonces candidato a Gobernador, Arturo Núñez Jiménez, no se le conocían bienes que lo mostraran como un potentado, como lo es ahora con el lujoso penthouse que compró en ocho millones de pesos en las exclusivas Torres de Laguna Park Villahermosa, la cual publica Tabasco HOY en un amplio reportaje de Víctor Esquivel en su edición de ayer.
 
Quizá Ricardo Fitz con sus ahorros como funcionario de la cuestionada Sernapam que encabezó Silvia Whizar Lugo, después como subsecretario y titular de la misma, podría tener el dinero para comprar un rancho, ganado de alto registro y un penthouse, pero no en este momento, en que el gobierno nuñista inexplicablemente es insolvente con el presupuesto.
 
Ricardo Fitz, como titular de la Sernapam, protagoniza las leyendas urbanas con la que la manigua devora al nuñismo, de posibles desvíos de recursos y enriquecimiento ilícito, como beneficiario de los Convenios entre Pemex y el Gobierno del Estado.
 
Es el momento de que Arturo Núñez empiece a limpiar su casa, para que el cochinero no lo ensucie.
 


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