SANA-MENTE

El dolor es inevitable, el sufrimiento es opcional.


Astrid Alamilla Schrunder

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Hemos sido educados para convencernos de que el dolor no puede derribarnos, que no importa cuánto duela, debemos seguir adelante. Me gustaría poder asegurar que hay una forma de evitar el dolor, pero no la hay, ya que es una realidad inherente al ser humano.

El dolor es el paso por lo no deseado, una ruptura, una muerte, un rechazo, una experiencia que no queremos que interrumpa la continuidad de nuestra vida y nuestras expectativas para ella. En este sentido, nuestra sociedad se ha infantilizado, sólo queriendo ver el lado placentero de la vida, tapando el dolor, ignorándolo, lo trivializa, le vuelve la espalda; o aparece el sufrimiento, en el caso de que adoptemos una actitud victimista, quejándonos o lamentándonos por lo que nos ha ocurrido. El sufrimiento se trata de una experiencia mental que creamos por medio de nuestros pensamientos cuando no aceptamos lo que nos sucede, es quedarse a vivir en ese estado emocional indeseable. Si uno pone todos sus esfuerzos en evitar el dolor, cuando éste llegue (porque inevitablemente ha de llegar) lo que se pierde es el sentido de la vida. Porque ésta tenía sentido en la medida que intentabas evitar una realidad que ahora está presente. Ya no puedo vivir para evitarlo, ahora me toca sufrirlo.

Como seres humanos que somos, no podemos evitar la muerte, de la misma forma no podemos evitar el dolor. Debemos reconocer que en la vida hemos de padecer conflictos, males, dolores, expectativas que no se cumplen y al asumirlo, inmediatamente el hecho doloroso se vuelve una tarea que nos lleva a un segundo momento. Ante ese dolor que penetra hasta lo más íntimo de mi ser ¡algo tengo que hacer! Debo adoptar una postura, una actitud, y es ahí donde viene una decisión, porque según la actitud que adopte podré elegir derrumbarme o puedo elegir sacar lo mejor de mí. En esa libertad de decisión radica la posibilidad de enriquecernos con el aprendizaje. Si, enriquecernos con esa circunstancia que nos hace subir un escalón más hacia la madurez en esta experiencia que llamamos vida.

Por eso, si al dolor lo agarramos fuerte, si lo abrazamos, nos da la oportunidad de ir arrancando las capas superficiales en las que nos vamos envolviendo durante la vida, y viene un despertar que nos hace preocuparnos de lo que verdaderamente importa, y generalmente lo que importa se encuentra en el Presente. Recuperar un bienestar emocional no tiene tanto qué ver con nuestras circunstancias, sino con nuestra manera de verlas e interpretarlas. Y es precisamente este cambio de percepción y de actitud lo que nos permite descubrir quiénes somos y qué dirección queremos darle a nuestra vida.

Cinco demonios emocionales que nos mantienen en la zona de sufrimiento:

  1. El apego
  2. El odio
  3. La ignorancia
  4. El ego
  5. Los celos

Claves para dejar de sufrir.

  • Deja de generar apego por las cosas, personas, trabajo, pareja, dinero, etc. No sufras porque algún día se pueden acabar. Recuerda que nada nos pertenece y nada en este mundo es permanente.
  • Deja de insistir en controlarlo todo, sólo generas miedos y aumentas tus inseguridades.
  • Comienza a aceptar que las cosas son como son, y no como tú quieres. (Incluye a las personas)
  • Suelta el pasado. Reconoce, acepta, aprende y continua.
  • Acéptate tal y como eres. Amate mucho a ti mismo. No te maltrates emocional y psicológicamente.
  • Propicia un balance en tu vida…contigo y con los demás.
  • Busca la seguridad en ti mismo.
  • Desde hoy evita decir “Yo siempre”, “Yo nunca”, “Yo necesito” – con estos pensamientos solo demuestras que hay apego a tus creencias y carencias.
  • Clasifica tus pensamientos. Si un pensamiento te hace sentir miedo, inseguridad, molestia, etc. es un pensamiento generado por el ego y su función será detenerte en el sufrimiento. Si un pensamiento te provoca tranquilidad, paz, esperanza, optimismo, etc. es un pensamiento que viene de tu interior y te llevarán a un estado emocional más productivo.  


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