CARA A CARA

Eiza González y el vestido del millón


Raquel Bigorra

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No la veía desde niña

› ¿Te acuerdas de mí? Soy la hija de Glenda, me dijo Eiza González, hace algunos ayeres cuando me vio en Televisa San Ángel. Ella salía de un salón de clases del CEA y yo iba a mi programa en vivo en Ritmosón.

Era una chavita pero a mí me sorprendió que se acordara, pues no la veía desde niña cuando yo trabajaba en la agencia de modelos de su mamá. Tiempo después me la volví a encontrar en el aeropuerto. Eiza volaba a Los Ángeles, ya había hecho 'Lola, érase una vez', de la mano de Pedro Damián, y en México ya era conocida.

"Mi mamá me apoya", me dijo en el aeropuerto, cuando emprendía a Estados Unidos

› A mí me pareció un poco loco que caminando tan bien en Televisa emprendiera camino a Estados Unidos.

Pero hoy vemos el resultado de seguir esa corazonada y de contar siempre con el apoyo de su mamá. Otra mujer exitosa que sabe pensar en grande. "Mi mamá me apoya", me dijo en el aeropuerto, "y voy a perfeccionar mi inglés, prepararme mejor en actuación y a hacerla". ¿Saben cuantas compañeras igual de talentosas y bellas he visto cruzar el charco? A muchísimas.

Pero Eiza le puso más que belleza y preparación y logró su objetivo. La hizo en grande. Y aunque le falta mucho camino por recorrer, todavía no cumple ni los 30, y ya es una triunfadora.
 

¡Bravo! ¡Lo lograste! Eres una fregona, hasta para convertirte en trending topic

› Verla presentar un premio en la entrega 90 de los Oscar y disfrutarla en la alfombra roja me dejó perpleja. Cabe señalar que su vestido amarillo le dio la vuelta al mundo. Un vestido bastante sencillo de Ralph Lauren que se convirtió en el tema de conversación en redes el domingo pasado.

No hay que tomarse en serio los memes, eso forma parte de la cultura mexicana, la creatividad y el humor, así lo veo yo, es más, le llamaría a su atuendo El vestido del millón. Porque millones de comentarios generó en las redes.

Lució hermosa, con un cuerpo divino y un rostro de portada. Ni pestañas postizas llevaba. Se mostró segura en la alfombra, y con un inglés perfecto presentó la categoría a Mejor Edición y Mezcla de Sonido, al lado de su compañero en Baby Driver.

Ya leí lo que posteó la actriz haciendo referencia a algunos compatriotas que le mandaron comentarios poco afortunados acerca de su atuendo. Me encantaría decirle a Eiza, bravo. Lo lograste. Eres fregona hasta para convertirte en trending topic, con un sencillo vestido amarillo.
 

Más talento mexicano

› Saltó la creatividad humorística de varios de los usuarios de Twitter, pero estoy segura que México no puede verla con otros ojos más que los de una triunfadora, que un día creyó que podía estar en las grandes ligas del cine y lo logró. Creyó que podía hacer cine en Hollywood y lo está haciendo. ¿Han visto su trabajo? Actúa de maravilla, y estoy segura que después de la presentación del domingo le lloverán ofertas de papeles en Hollywood. Bravo Eiza, por inspirar a millones, contra Trump y marea, ahí estuvo alzando la estatuilla Guillermo del Toro, cantando Lafourcade y Gael, recibiendo el premio los autores Kristen y Robert López, con Recuérdame, de la película Coco. Salma Hayek estuvo presente en la ceremonia. Y estoy segura que cada vez veremos más talento mexicano. Porque si algo sobra en este país es talento y ganas de triunfar.
 

No hay sueño imposible

› El éxito de Eiza nos recuerda que no hay sueño imposible. Así que adelante. ¡Animémonos cómo la hija de Glenda Reyna, a luchar por cada uno de los sueños locos que se nos meten en la cabeza.

¡A gozar que el mundo se va a acabar! Ojalá y la veamos también alzando la estatuilla. ¿Por qué no? Cuando me dijo que se iba a Los Ángeles a hacerla en grande yo la taché de ilusa. Y vean hoy hasta donde ha llegado. Enhorabuena Eiza González. Nos leemos el próximo viernes en El Manual de la buena esposa.



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