Magazine Young

Ayotzinapa, otra vez vestido de sangre


Gaby del Valle

Lecturas: 753

A veces no sabemos ya ni qué decir. En verdad comprendo a la gente que guarda silencio y se hace como que no pasa nada, andando por papaloteando, disfrutando la vida, pero no puedo, así como no pueden muchos periodistas conscientes y millones de cibernautas, porque lo que vivimos es enorme, nos desborda, pero no puede ni debe vencernos, porque guardar silencio es cobardía, y nosotros los mexicanos no somos cobardes. Y no se trata de tomar las armas y armar una revolución como nuestros antepasados, pero la voz es ahora el arma más poderosa. Y es que indigna que el presidente haya recibido una condecoración o no sé qué, del país que más se beneficia de nuestros recursos. Claramente es un “vamos a callar a los mexicanos que critican a nuestro agente de ventas. Con un premio bastará, total”. Y entretanto, siguen lloviendo los contratos con las empresas de sus amigos, se siguen perdonando impuestos a los más pudientes, de todas formas se van a construir las torres de la no-democracia del ine. Siguen en pie las reformas -por más que están hundiendo al país- y se ha debido recurrir a comprar la mayoría del petróleo. Los minerales se los siguen robando y no somos dueños de más del 70% de los que hay en nuestras tierras. Salinas se burla, la cámara, todos, y lo peor, siguen apareciendo fosas repletas de gente desaparecida, asesinada, y los estudiantes siguen siendo masacrados, como el reciente caso de los dos asesinados de Ayotzinapa. No quisiera hablar de esto, pero sucede, está sucediendo, y en nosotros los mexicanos, está el detenerlos. Podemos. Alza tu voz.
 
12 de octubre. Nada que celebrar. La conquista, la masacre y el robo, no se festejan.


Columnas anteriores

visitas