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Un rostro nuevo


Dr. Abel De la Peña

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Hola amigos. Como les he estado comentando desde hace unas semanas, el ácido hialurónico es un relleno muy noble, lo que lo hace ideal para un sinnúmero de aplicaciones para embellecer el rostro. Es evidente que la cara, como todo cuando vamos envejeciendo, va perdiendo turgencia y se va colgando. 
 
Además, el envejecimiento causa pérdida del volumen óseo y del tejido graso. Afortunadamente, tenemos a nuestra disposición los rellenos a base de ácido hialurónico (AH).
 
Conforme el hueso va perdiendo volumen, podemos ir aumentándolo, y conforme va cobrando la gravedad su efecto sobre nuestra cara, podemos retrasar su efecto con este mismo material, naturalmente encontrado en nuestro cuerpo.
 
Gracias  al efecto del AH en pómulos y alrededor de los ojos, podemos rejuvenecer la cara de forma no  quirúrgica, como nunca antes se había podido de forma segura. Es posible inyectar AH en pómulos, y así corregir la caída de las mejillas. Al colocarlo en puntos estratégicos se pueden lograr varios efectos.
 
El primero es aumentar el pómulo en pacientes que tengan una cara plana. Otro uso alrededor de los ojos es colocar el AH en aquellas personas que van perdiendo volumen en párpados, y que por esta causa van adquiriendo una vista cadavérica, o cansada con ojeras.
 
Finalmente, ésto va aunado a la aplicación de toxina botulínica, para reforzar el efecto y darle frescura a la mirada. La próxima semana hablaremos de las técnicas no invasivas para rejuvenecer y embellecer la cara.


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