ENFOQUES

Vocación de servicio


Héctor Dagdug Rangel

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La tareas de una empresa, cual sea, desde la dirección general hasta el puestos más básicos en el interior de la misma, serán por definición velar por la sana administración, competir en el mercado, la calidad del producto y que éste tenga además valor agregado: la planeación estratégica; pero sin duda y con lo que coincidiremos todos como la mas importante de ellas, es la atención al cliente.
 
Nadie de nosotros, estaremos dispuestos a comprar un producto, contratar un servicio en el que seamos atendidos de forma apática, indiferente o arrogante.
 
Todos estos conceptos, para los que estamos en la Iniciativa privada, nos quedan más que claros, que la atención al cliente, en forma, puntal, eficiente, con calidad y si se puede con calidez, nos garantizan nuestra sobrevivencia en esta economía de mercado.
 
Además esto es un reflejo de la constante necesidad de “juntarnos” más con quien mejor nos trata, trasladándolo en otras áreas de nuestra vida cotidiana, como amistades, familia, compañeros de escuela, etc.
 
Sin embargo, por años, esta necesidad personal de “sentirse bien tratado”, y “tratar bien a los demás”, ha sido por años descuidada por nuestros gobernantes, como muestra veamos la falta de atención de calidad y más de calidez en nuestros sistemas de salud, educación, eléctrico, justicia, etc., vaya hasta para el cobro de derechos e impuestos es un verdadero problema.
 
Creo que, no sólo como ciudadanos estamos deseosos de recibir un buen trato por parte de nuestras autoridades, o es más, qué pasaría sí esta filosofía se trasladara a un partido político, me cuesta trabajo imaginar, ir a una ventanilla de gobierno y ser atendido con un buenas tardes “en que le puedo ayudar” auténtico y no con el efímero abrazo que es más para fotografía de carteles, que dan los candidatos en campaña y a quienes no volvemos a ver hasta su siguiente periodo.


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