CAMINANDO POR LA HEROICA

El reclamo del general Greene


Ezequiel Luna Arias

El pasado 2 de diciembre se cumplió un año más, (91), de la muerte en combate del General Carlos Greene Ramírez, uno de los jefes revolucionarios más combativos de La Chontalpa, que llegó a ser Gobernador del Estado de Tabasco y en su período se promulgara la Constitución Política que nos rige. Greene Ramírez nació en el Santuario, Cárdenas, el 23 de septiembre de 1883; fue hijo del estadounidense John Thomas Greene y de la cardenense Catalina Ramírez. Irrumpió en la lucha revolucionaria y combatió a lado de los Sosa Torres (Aurelio y Ramón), en el levantamiento de 1913 contra el usurpador Victoriano Huerta. Fue partidario de la lucha que libró Venustiano Carranza en pro del Constitucionalismo. Del 1 de octubre de 1914 al 2 de febrero de 1915, fue gobernador provisional de Tabasco. Después marchó al centro del país para luchar a lado de Carranza, donde se enfrentó al zapatismo. De regreso a la entidad, participa como candidato a gobernador por el Partido Radical Tabasqueño o Rojo de la Chontalpa, teniendo de contrincante a Luis Felipe Domínguez, del Partido Liberal Constitucionalista o Azul. Greene ganó la elección y el 1 de marzo de 1919 tomó protesta como mandatario estatal. En su gestión, promulgó el 5 de abril de 1919, la actual Constitución Política de Tabasco. Su período de gobierno no lo concluyó, porque el 24 de octubre de 1920, después de una balacera en el Congreso del Estado, el Senado de la República declaró desaparecidos los poderes del Estado, y Greene fue detenido y confinado a la cárcel de Tlatelolco, en el D.F. En mayo de 1921 huye de la capital del país y se refugia en su finca. En 1924, él y su hermano Alejandro se unen a la rebelión de lahuertista, siendo asesinados el 2 de diciembre de 1924. El General muere de apenas 41 años. Entrega su vida por los ideales constitucionalistas; es un valiente que lucha por una causa que él cree justa. HOY Qué lejos estamos de esos valores pues hoy ya no se lucha por ideales, se busca el poder para satisfacer egos e intereses económicos. Para demérito de la figura del General y de su descendencia, en Cárdenas no se le ha rendido un justo homenaje: su estatua se mantiene manchada y la calle que lleva su nombre, de apenas tres cuadras, está destrozada y olvidada. Aunque el máximo honor que le pueden rendir los mandatarios de Tabasco y Cárdenas, es luchar a brazo partido por la mejora del municipio, como él lo hizo.