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¡Armados hasta los dientes!


Gaby del Valle

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Antes sólo lo veíamos en las películas: hombres y mujeres tomando la justicia por propia mano, sacando las armas como Bugs Bunny y sus amigos… de la nada. Y en Estados Unidos, donde se expenden como bolsas de papitas, es justificable que la población ande armada, sobre todo por esa mentalidad belicosa que su propio gobierno fomenta para ellos y para todo el mundo… el mayor terrorista del planeta. Pero ahora, desde que en México (un redituabilísimo mercado para los gringos) un sinnúmero de jóvenes se han convertido en sicarios porque el Crimen Organizado se pasea por un México del que se ha apoderado, apoyado por la corrupción de una parte del gobierno, una parte de la policía y una parte del ejército (no quiero pensar que todos), las armas han entrado al país tan fácil, como si de té se tratara. (Y es algo que intriga –por cierto- ya que cuando uno pasa las aduanas, te revisan hasta los dientes.) Sí, provienen principalmente de Estados Unidos, de Alemania, de Israel, de Canadá y sepa Dios de dónde más; el hecho es de que nos estamos convirtiendo en un México tan provisto, como el país vecino, y su malévolo influyentismo oculto de guerra, violencia y corrupción. Pero no es el punto que quiero tratar esta vez, aunque tiene que ver con la introducción de armamento en nuestro territorio… la cuestión es que por varios Estados se están levantando en armas para protegerse de los delincuentes, de la policía… y del ejército. Entre la gente dispuesta a dar la vida por los suyos, se encuentran mujeres aguerridas que, armadas hasta los dientes, se han levantado contra la injusticia que vive nuestro país. Y mientras un buen número de mexicanos snobs y poco informados, se apropian de la bandera francesa, en nuestro país está empezando una guerra civil, que cada dos por tres es sofocada porque su propagación sería peligrosa para el Gobierno, S. A. Y es que ahora, la nación se defiende de delincuentes ocasionales, rateros, asesinos, asaltantes, crimen organizado, gobierno, soldados y policías. Es vergonzoso que la gente tome la justicia por su propia mano, ya que no tiene quién la defienda, y menos en esos territorios que han quedado al garete y donde opera el crimen para mantener entretenido a un pueblo que no puede protegerse del saqueo de sus tierras, como es Michoacán, o el oro que tiene Guerrero, y la famosa heroína, cuyos campos florecen en una belleza espectral, ignorante del uso sangriento que se le da. ¿Dónde irá a parar esta violencia que se propaga como una peste? Escríbeme. gabydelvalle15@hotmail.com


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