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La ciudad sin nombre


Gaby del Valle

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¿Cómo era el mundo sin la coca? Con agua limpia y clara (como decía mi hijo); o una buena jarra de agua de limón o de frutas, dispuesta en la mesa. Pero las poderosas empresas nos han creado necesidades tan irreales como ésta, mientras México pelea por el primer lugar de obesidad en el mundo. Incluso la imagen de chicos y chicas atléticos con una botella de agua al hombro, es una urgencia inventada, ya que a la Coca Cola no se le escapa nada y sacó botellas de agua. Antes no nos decían de la supuesta obligación de beber agua como locos, desde que amanece hasta que anochece, pero ahora hasta es nice y “sinónimo de salud”. Y no es que se quiera contradecir el hecho de que el agua es vida, sino esa abundancia; ese exceso, esa moda, ese esnobismo… pero, claro, aparte, la cuestión de los refrescos ha cobrado proporciones increíbles en México, donde el consumo es más alto que en cualquier parte del mundo. ¿Por qué en todo exageramos los mexicanos? ¿Por qué la fiesta de muertos ya es una romería de exhibicionismo catrinesco? ¿Por qué el índice de alcoholismo también es uno de los más altos del mundo, con todas sus consecuencias? ¿Por qué el crimen organizado ha tomado dimensiones dantescas, peores que en sus peores tiempos de Colombia? ¿Por qué, además de la fiesta guadalupana, ahora es una nueva locura la de Judas Tadeo? La imitación. La irresponsabilidad; la falta de identidad; la falta de cultura y la carencia de identidad y orgullo por lo que somos. Seguimos siendo un pueblo conquistado, sumiso al conquistador, sea el que sea. Dispuesto a hacer lo que sea para ser como los demás (perdón por el juego de palabras). Es por ello que la corrupción establece sus reales, lo mismo que el crimen organizado… porque lo permitimos; porque lo fomentamos. Esto no es novedad… es tema viejo, pero uno de los problemas más severos del mexicano. Escríbeme. gabydelvalle15@hotmail.com


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