CAMINANDO POR LA HEROICA

El general Ignacio Gutiérrez y su lucha regional


Ezequiel Luna Arias

La mezcla de su origen lo dice todo: su madre Clemencia Gómez, originaria del municipio de Comalcalco y su padre Quirino Gutiérrez Contreras, de Cunduacán. Nació en 1857, en San Felipe Río Nuevo, Cárdenas, hoy Poblado Ignacio Gutiérrez Gómez, en su honor. Poco antes de 1910, en pleno Porfiriato, la pujanza del municipio cardenense de aproximadamente 16 mil habitantes, se debía al florecimiento de fincas cacaoteras, madereras y plataneras; de ingenios azucareros y trapiches; tal prosperidad se reflejaba en los bolsillos de los finqueros no así en los peones acasillados, que vivían empobrecidos y endeudados. A Ignacio Gutiérrez Gómez no le era ajeno el yugo de la injusticia, la había padecido en carne propia, por eso cuando se puso al frente del movimiento maderista en contra del Porfiriato, la gente desprotegida y explotada no lo pensó dos veces y con escopetas viejas, machetes y hasta palos y piedras conformaron el Ejército Libertador Tabasqueño. El 24 de diciembre de 1910, una columna de su “Ejército”, intenta tomarla plaza de Cárdenas, pero es repelida. No así en 1911, que después de tomar el municipio de Huimanguillo, el 7 de abril se posiciona de Cárdenas, vitoreado por la gente; cuatro días después entra a Comalcalco; el 12 de abril llega triunfal a Paraíso; y el 16 a Cunduacán, donde es recibido, entre otros, por el Prof. Rosendo Taracena Padrón, en cuya imprenta se imprimió la proclama “Al Pueblo Tabasqueño” que entre otras cosas dice: “…Somos la soberanía que despierta… Los representantes de una generación que vejada y amargada por los sufrimientos de la tiranía, es empero viril y patriótica…” El 21 de abril de 1911, el General Ignacio Gutiérrez, muere en Aldama, Comalcalco, combatiendo contra las fuerzas federales, sin embargo su lucha la continuaron otros. HOY Dicen que no hay mejor homenaje que seguir el ejemplo heredado; y en este caso el de un valiente como lo fue el General Ignacio Gutiérrez; porque el reconocimiento a su figura no ha sido el que merece. En Cárdenas un poblado lleva su nombre; le dicen Villa pero oficialmente no lo es. Tiene muchas carencias. En la ciudad, una calle, casi perdida, se llama como él, en cambio una de las principales es la Abraham Bandala, en honor a un gobernador del Porfiriato.