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Director Miguel Cantón Zetina
La mujer es originaria de Cancún.

Vivió con terror el contagio de Covid

“Pensaba en mi familia, aunque en momentos cuando no podía respirar ya de tanto esfuerzo y el cansancio, quería tirar la toalla”.

CANCÚN. Aleida Hernández Azcoitia lleva 15 años viviendo en Cancún; es originaria de San Luis Potosí y buscó la oportunidad de trabajar en un hotel en la Riviera Maya; hoy es sobreviviente del Covid-19.

Al principio era por un año y luego otro, pero debido a las condiciones tan favorables que se le presentaban decidió quedarse y crear una familia.

Ella es una de las tantas empleadas del sector turístico que con la pandemia Covid-19 se ha quedado sin trabajo.

Gracias a sus hijos sobrelleva la crisis, y ahora lleva 17 días recuperándose de ese virus que, a decir de su propia voz, le ha cambiado la vida y para siempre quedará en su memoria.

¿Cómo te percataste que tenías Covid?

No sé explicarlo, la verdad en un par de días ya me dolían los huesos, creí que era mi artrosis de la cual padezco hace un tiempo, pero al tercer día me vinieron los dolores de cabeza intensos.

Me daban fuertes como si me apretaran la cabeza, y además se juntó con la fiebre.

Entonces le dije a uno de mis hijos que me llevara al hospital; y en efecto, en cuanto me vieron me hicieron el examen y al otro día me informaron que la prueba resultó positiva.

¿Tienes alguna idea de dónde te pudiste contagiar?

No para nada, soy respetuosa de las indicaciones sanitarias; apenas salgo de la casa, mantengo con mucha higiene mi casa.

La sospecha eran mis hijos que entraban y salían porque ellos sí están trabajando, o mi esposo. Sin embargo a ellos también les hicieron la prueba y salieron negativo, así que es un misterio.

Es posible que me haya contagiado por contacto con alguna persona en el supermercado, que es a donde únicamente iba.

¿Cómo fue que superaste al Covid?

Estuve con medicamentos e inyecciones; por cierto un montón para diferentes cosas, pero al tercer día empeoré, no me aliviaba, solo por ratos, y la falta de aire y la tos me mataban.

Llegué a un punto que la garganta parecía que se me rajaba, era terrible; mi cuerpo ya me dolía de tanto toser y la falta de aire.

Recuerdo que en la noche me tuvieron que llevar a las carreras al hospital, al área Covid, y habían dos pacientes delante de mi.

Se demoraron más de una hora en atenderme, y yo ya no podía casi ni hablar, y me dijeron que me tenían que dejar ingresada.

Al otro día ya estaba peor, y recuerdo que el médico me dijo que ya tenía que ser auxiliada por oxígeno y me intubaron.

Cuando estaba en esa sala los ventiladores son un símbolo de algo siniestro, la escena es aterradora.

Por un momento me puse mal de ver todas esas personas que luchaban por su vida igual que yo por un cuadro grave de Covid-19, aunque generalmente estaba sedada.

A medida de que pasaron los días el tubo de respiración me raspaba más la garganta, no lo soportaba, pero tenía que aguantar porque era mi vida, era la oportunidad para salvarme de la muerte.

¿Qué pensabas cuándo estabas en esa situación?

Pensaba en mi familia, aunque en momentos cuando no podía respirar ya de tanto esfuerzo y el cansancio quería tirar la toalla, pero resistía.

Recuerdo que cuando el médico me dijo que mis pulmones estaban llenos de Covid, que tenía neumonía severa, pensé que era el final de mi vida, me sentía muy débil.

Me mantuve entre la vida y la muerte por ocho días; eso lo supe después que me lo contó un enfermero.

Allá adentro, luego que me quitaron los aparatos, fue que dije “¡Ya la brinqué gracias a Dios!”; evolucioné para bien.

De todas maneras me quedé por dos días más en cuidados intensivos, y recuerdo que por mucho tiempo me pusieron boca abajo y eso era un alivio.

¿Después que saliste del hospital, cómo fuiste evolucionando?

Recuerdo que lo primero que hice fue mirar el sol y agradecer a Dios; mi esposo y mis dos hijos, uno que tiene 24 años y el otro 22, me recibieron muy felices.

Yo hasta lloré, los abracé mucho y muy fuerte, y a pesar de estar en la casa luego de 20 días fue que me vine a sentir del todo bien.

Hay todavía muchos escépticos, ¿qué mensaje les envías?

A los incrédulos les digo que es de gravedad el Covid, que no es un juego. Cuídense mucho, salgan lo menos posible, que esta pandemia es dura y real; permanezcan en sus domicilios.