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Director Miguel Cantón Zetina
Personas se acuestan sobre unos cartones o una colchoneta.

Viven un drama en hospitales

Duermen a la intemperie y carecen de baños, pese a que es una necesidad apremiante.

A la par de que en Tabasco los contagios de coronavirus siguen a la alza, los familiares de los en­fermos viven un drama que pare­ce nunca terminar.

Marisol Pérez de la O tiene internada en el Hospital de la Mujer a su hermana Guadalupe de 40 años de edad, le diagnosti­caron con Covid después de dar a luz, el lunes les informaron que la paciente sería intubada y que el bebé se reporta como grave.

“Nos dijeron que el bebé está grave, esperamos que nos den más información, nosotros esta­mos mientras tanto aquí espe­rando afuera. Aquí pasamos llu­via y sol”, señaló.

Lilian León es otro familiar de una paciente del Hospital de La Mujer, narró que lleva 11 días esperando que su hermana Ni­lda “N” salga del Hospital, “nos dijeron que era posible se inte­rrumpiera el embarazo porque presenta preclampsia, pero dicen que hay pocas incubadoras”.

Los familiares de los pacientes de los hospitales de La Mujer y El Niño caminan hasta kilómetro y medio para poder llegar a un baño de una gasolinera.

 

UN CALVARIO

Además duermen en las calles so­bre cartones, colchonetas o hasta en las bancas, a la intemperie, así es como viven los familiares de pacientes Covid que esos en­cuentran en los diferentes hospi­tales de la ciudad.

Doña Rocío Ortega, prove­niente del Cedro, Nacajuca, lle­va a las afueras del hospital “del niño” ocho días, esto debido a que su pequeño nieto fue diagnosti­cado con Covid.

“Mi nietecito está internado, me han dicho que está en muy buenas condiciones de salud, su mamá se había infectado de coro­navirus y pues aquí debemos es­tar por si salen nuevas noticias de su salud”, expresó la señora.

“Aquí no nos ponen ni un baño, los policías están allá sen­tados, les llevan sillas, les ponen una carpa y hasta tienen un baño portátil, pero nosotros estamos como perros, sentados en el sue­lo, sin baño, hay que caminar has­ta la gasolinera que esta hasta un kilómetros de lejos”, relato Er­nesto Villa, quien tiene a su espo­sa internada por Covid.