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Opinión

Viruela Humana y Viruela del Mono

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La viruela humana es una de las enfermedades más letales que han existido, bautizada así por las pústulas que provoca en la piel. Estudios en tejido humano de cuerpos conservados por condiciones climáticas extremas y por momificación, sugieren que ha circulado entre nosotros desde hace al menos 5,000 años. Tan solo en el siglo XX cobró casi 300 millones de vidas; con sus brotes masivos en los siglo XV y XVI, acumularía más de 500 millones de víctimas en la historia reciente. Fue una pandemia devastadora con una tasa de mortalidad alta entre niños. El último brote natural ocurrido en el mundo fue en Somalia en 1977. Desde el siglo IX en China se practicaba una inoculación para prevenirla, siglos más tarde los otomanos y los circasianos del Cáucaso, se pinchaban con agujas impregnadas en pus de viruela para evitar la enfermedad. Fue hasta 1729 cuando el científico Edward Jenner desarrolló la primera vacuna. Observó que las personas que ordeñaban vacas y contraían la viruela bovina estaban protegidas contra la viruela humana, luego inoculó a un niño fluido de pústulas de viruela bovina y cuando le inyectó el virus de la viruela el niño no se contagió ni tuvo síntomas. Por fortuna, la viruela humana se convirtió en la primera enfermedad erradicada, cuando la OMS certificó su fin en 1980 tras una exitosa campaña de vacunación global.

La viruela humana se presentaba como variola menor, provocando una enfermedad leve con pocos casos de muerte; y como variola mayor con hasta el 30% de mortalidad en niños. Sucede de forma parecida con la viruela del mono, pero con porcentajes inferiores de mortalidad. La versión de África Occidental es la más leve, con una mortalidad entre 0% y 10%, pudiendo ser la que posiblemente originó la emergencia mundial actual. Por los datos observados, las mayores letalidades se dan en zonas rurales muy pobres de África, mayormente en niños por su sistema inmune menos desarrollado. El virus de la viruela del mono es más estable y varía poco, pero es un patógeno relativamente nuevo acostumbrándose a vivir entre nosotros, todavía sin mutaciones para multiplicarse e infectarnos masivamente. La viruela humana solo se transmitía entre humanos y al igual que la del mono, aún no hay evidencia de que pueda transmitirse por insectos u otros animales que no sean primates o roedores. La viruela del mono se descubrió en 1958 en colonias de monos mantenidos para investigación y aunque pareciera una enfermedad nueva, en realidad es más conocida, ya que su descubrimiento ha motivado estudios por su parecido a la viruela humana.

El variola virus de la viruela humana y el orthopoxvirus de la viruela del mono están “emparentados”, ya que pertenecen a los mismos géneros, familia y subfamilia; por lo que la vacuna contra la viruela humana y sus antivirales tendrían cierta efectividad contra la viruela del mono. Así, las personas mayores de 50 años que fueron vacunadas contra la viruela antes de su erradicación tendrían una inmunidad considerable contra la viruela del mono. Esta vacuna y los cuidados de nuestros mayores aún nos siguen protegiendo después de medio siglo.

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