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Violencia vicaria: las torturan con sus hijos

Batallan madres contra un cruel delito en el que impera el influyentismo y la corrupción.

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TABASCO.- El divorcio no fue el fin de la his­toria. Para Grisel fue el comienzo de una pesadilla de la que no logra despertar. Ella es víctima de un tipo de violencia que se conside­ra la más cruel y despiada que se pueda cometer contra una mujer: ser separada de sus hijos y que és­tos la odien o la culpen de lo que les pasa y ya no quieran verla.

-“¿Es cierto que regalaste mi ropa y mis juguetes?”, preguntó un día Diego, de 9 años, a su ma­má. Siete meses antes el papá, un médico tabasqueño emplea­do en tres instituciones públicas de salud, se los había arrebatado, aprovechando el día que le co­rrespondía la convivencia.

-“¡Cómo crees mi amor! Tu ro­pa y tus juguetes aquí están en la casa”, le contestó angustiada Gri­sel a su pequeño en una videolla­mada.

-“Es que mi papá me dijo que regalaste toda mi ropa y mis ju­guetes“, le replicó.

Otro día Diego ya no quiso ha­blar con ella. Tampoco su hijo mayor de 11 años. “Te responden otras personas que ya es tarde, que están cansados, que no es ho­ra de llamar, y eso es muestra de que están manipulados por él, por la mamá de él, o por la actual pa­reja de él”.

Esa violencia que padece Gri­sel se denomina vicaria. Ocurre cuando se usa a los hijos como instrumento para hacer sufrir a la madre. Primero mediante la separación física y después po­niéndolos en su contra.

Se trata de una forma de vio­lencia que tiene su manifestación más extrema en el asesinato de los hijos por parte del padre, con la in­tención de destruir, de acabar con la mujer, de propinarle un castigo “por donde más les duele”.

 

VIOLENCIA EXTREMA

El 3 de julio de 2020 eso hizo Francisco en ‘El Santuario’, Jalpa de Méndez. Fuera de sí porque su mujer le pidió el di­vorcio, ahorcó a sus dos me­nores hijos, de cinco y ocho años, incendió su automóvil y después se colgó, a un lado de los niños.

Cuando la madre llegó a la casa y vio el carro supo que al­go terrible sucedía, entró y en segundos… los gritos de horror al encontrar la escena. Su castigo.

Esta forma de violencia es ca­da vez más frecuente en Tabasco, a decir de Claudia Magaña, presi­dente de la Asociación Civil Vein­ticinco Día Naranja.

En general, sostiene, la violen­cia familiar y de género se puede considerar “como la otra pande­mia”. Se expande y contagia a más y más familias, sin que exista po­der humano que la detenga.

 

ES LA MÁS DESTRUCTIVA

De forma particular, dice, la vio­lencia vicaria resulta la más gra­ve y destructiva, y su dispersión se debe a que aún es invisible pa­ra la ley, ya que no está tipificada y por la corrupción que hay den­tro de las instituciones de justicia, donde es tolerada y normalizada.

A Grisel le sucedió. Y aunque en su matrimonio no sufrió vio­lencia física, los golpes que ha re­cibido desde hace dos años que no ha podido tener contacto

 

Con información de José Raúl Reyes.

 

Claudia Magaña (izq.) preside la Asociación Civil Veinticinco Día Naranja, que ayuda a mujeres en esta situación.

‘Te matan en vida porque no puedes ver a tu hijo; es desgarrador’

TESTIMONIO / PAOLA QUIRÓZ

 

“Te matan en vida porque no pue­des ver a tu hijo, eso es bastante desgarrador”, relata Paola Quiróz, tabasqueña radicada en Yucatán que desde hace 4 meses no ha po­dido besar, abrazar ni jugar con su único hijo, el cual le fue arrebatado por su aún esposo mientras ella entraba al baño, asegura.

“El papá vino a visitar al niño, me metí al baño y cuando regresé los dos ya no estaban en mi casa”, narra la mujer, quien asegura que “los días se hacen eternos”, mien­tras está a la espera a que su primo­génito vuelva a sus brazos.

Esperanzada en la Ley decidió demandar a su pareja y buscó que­darse con la guardia y custodia del menor, la cual le fue dada, pero el hombre no ha acatado la sentencia.

“El papá del niño no lo quiere entregar, metió un amparo para que se dilate el proceso”, cuenta mientras observaba la foto de su pequeño. El agraviante solicitó el amparo pese a que la jueza ordenó entregar al niño a su madre bajo el argumento que, “por la edad del niño lo recomendable es que esté con su mamá”, pero esto no ha si­do posible.

A consecuencia de estos he­chos, Paola cayó en depresión y es atendida por especialistas psi­cológicos que la han apoyado en esta etapa de su vida; ahora ella se ha convertido en la delegada del Frente Nacional de Mujeres en Yucatán donde la misión es solo una…

“Se busca que se tipifique la Violencia Vicaria y entre en la ley”, expresó.

Con información de Eduardo I. Rodríguez

 

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tabascohoy.com

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