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Director Miguel Cantón Zetina
Jesús Antonio Rodríguez Ovando

Vio morir a contagiados en las camillas

“Cuando estaba en la etapa crítica de los primeros 14 días, llegué a pensar que no iba sobrevivir. Me desesperaba cuando vi gente morir”.

Jesús Antonio Rodríguez Ovan­do, a pesar de ser un joven de 26 años de edad, le dio Coronavirus.

Asegura que los dolores de cabeza y huesos que sufrió fue­ron intensos.

El malestar fue tan fuerte que lo obligaron a internarse en el Hospital 46 del Instituto Mexi­cano del Seguro Social.

Aunque no está tan seguro dónde se contagió, piensa que fue al momento de agarrar un carrito de compras en el super­mercado.

Asegura que siempre procu­ró seguir las medidas de higie­ne, lavarse las manos, bañarse cuando llegaba a casa, pero en el momento menos esperado tuvo los síntomas del Covid-19.

Afirma que pasó 17 días hos­pitalizado, con oxígeno, porque sus pulmones se inflamaron.

En entrevista con Grupo Can­tón señala que hoy se encuentra en casa, recuperándose, pero sabe muy bien que ya las cosas, después del Coronavirus, ya no podrán ser iguales para él.

 

—¿Qué se siente ser un pacien­te Covid?

Desafortunadamente para mi fue lo peor que he sentido, pues te da mucha fiebre, un intenso dolor muscular que no puedes ni moverte.

Lo peor de esta enfermedad es que no puedes respirar por­que se te inflaman los pulmones; además pierdes el sabor y el olor de las cosas.

Cuando estaba yo en la etapa crítica de los primeros 14 días, llegué a pensar que no iba poder sobrevivir ante la enfermedad.

Me llegué a desesperar cuan­do vi adentro del hospital cómo había personas en un estado crí­tico y otras que fallecían por el virus.

Incluso preparaban los cuer­pos en bálsamo para llevarlos a cremación o a sepultura.

No fue fácil superar esta eta­pa, pero tienes que armarte de valor y tener fe de que podrás vencerlo.

 

—¿Dónde te contagiaste?

Es una buena pregunta, solo sé que me cuidaba demasia­do, seguía las reglas.

Yo iba de compras y tal vez pudo ser cuando agarraba los carritos del supermercado, porque las monedas las de- sinfectaban a cada rato.

Es más, los billetes los desinfectaba, pero realmen­te nunca supe dónde me con­tagié.

Tal vez con las personas que me topaba en la calle, son muchas consideraciones que podría tomar para tratar de llegar a la fuente de conta­gio, pero es muy difícil.

El contagio puede estar incluso en el calzado que usaste para ir de compras, y accidentalmente lo tocaste y te llevaste tus manos a la cara y ahí pudo haber sido.

Yo honestamente, reitero, no sé dónde me contagié.

 

—¿Te hospitalizaron?

Sí, me hospitalizaron el 19 de junio en la 46 del Seguro Social.

Los doctores, camilleros, afanadores, todos me brin­daron una buena atención y estoy agradecido con ellos.

Sin embargo, lo que había comentado, es que mi cora­zón se aceleraba cuando veía a las personas que morían en las camillas que les habían sido asignadas.

Se me subía la presión, mi mente pensaba en cosas negati­vas, en la muerte, y en algún mo­mento tuve crisis nerviosa.

Pero puede salir adelante gracias al apoyo de mi familia y de los médicos, que hasta la ha­cían de psicólogos.

 

—¿Cómo venciste al Coronavi­rus?

Me dieron mucho antibiótico, me pusieron el oxígeno artificial y los primeros 14 días fueron di­fíciles para mí.

Creí que no lo iba a lograr, pero mis pulmones fueron reac­cionando poco a poco.

Con el paso de los primeros 14 días ya no tenía necesidad de usar el oxígeno artificial, pero mis pulmones todavía estaban inflamados.

Fueron 17 días después de haberme internado cuando me dieron de alta en el hospital del IMSS.

Ya me encuentro en casa, pero todavía sigo las instruccio­nes y estaré en cuarentena unas semanas más.

Desde que te contagias las cosas se vuelven diferentes para ti. Ya no puedes estar tan cerca de las demás personas porque te queda un temor de que puedes contagiarlas, y que ellos podrían pasar la misma historia que pa­saste tú.

 

—¿Qué mensaje le darías a los tabasqueños?

Que tomen las cosas con serie­dad. Que piensen por su familia y el perjuicio que le van a gene­rar si se contagian y contagian a los demás.

Es importante quedarse en casa si no tenemos otra cosa que hacer a fuera, ¿por qué se los digo?, porque estando afuera es un riesgo para todos.

Si vas en el transporte pú­blico, nunca sabes si en el pa­samanos está el virus. En las monedas, billetes, o carritos de compra.

También les pido que desin­fecte todo lo que compren.