Grupo Canton
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Director Miguel Cantón Zetina
Una mujer se anuncia en internet para obtener clientes que deseen contratar sus servicios sexuales.

Venden encantos en redes sociales

Mujeres venden sus fotos o reali­zan movimientos eróticos para ob­tener ingresos económicos.

TABASCO.- Tal y como ocurre en otros nego­cios, el empleo del trabajo sexual aumentó como una forma de ge­nerar ingresos, por lo que se ha hecho más visibles en las calles de Villahermosa y también en las re­des sociales para vender fotogra­fías y movimientos eróticos.

Así lo reconoció José Cruz Guzmán, presidente de la Aso­ciación Civil Todos Unidos por la Diversidad Sexual tanto muje­res como hombres, tuvieron que ofrecer sus servicios por desem­pleo, o porque en casa hay necesi­dad económica.

 

A LAS CALLES

“Muchas fueron expulsadas de los hotelitos. Muchas de ellas se quedaron en las calles, como aho­ra está ocurriendo”, expresó.

Manifestó que ejercer el servi­cio sexual en tiempos de la pan­demia, lo vuelve más riesgoso, pues de por sí, ejercerlo, tiene sus peligros de contagios de enferme­dades de transmisión sexual.

“Organizaciones mundiales ha emitido medidas para las tra­bajadoras sexuales ante la pan­demia por el coronavirus. Si ven a un cliente, antes de llevar el ac­to sexual, deben bañarse, tanto la trabajadora como el cliente que solicita el servicio”, señaló.

Refirió que no puede normali­zarse ni legalizarse, porque en au­tomático se permitiría la trata de personas por parte de grupos que podrían estar detrás de las muje­res o de los hombres que ofrecen el servicio.

“No se puede decir que se le­galice, porque si se llegara a le­galizar, se legalizará la trata de personas. Regular horarios, los lugares donde podrían ser, pero no podría haber una ley”, dijo.

 

LA REALIDAD

Para Elizabeth, una trabajadora sexual, las medidas de preven­ción lo tiene claro. En su mochi­lita, además de llevar condones, tiene toallas húmedas, gel anti­bacterial, desinfectante, y evita dar besos a los clientes.

“En mi oficio yo no permi­to que me den besos porque eso puede contagiarnos. Eso se los decimos a los clientes. Hay algu­nos que lo entienden, otros se po­nen renuentes”, comentó.