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septiembre 23, 2021

Columnistas

Una pérdida colectiva

• La elección también midió lealtades, capacidades y traiciones

• Si Claudia y Marcelo se debilitan, ¿Adán se fortalece para la Presidencia?

 

Su primer encuentro con él no fue nada agradable. A decir de quienes se lo encontraron por primera vez, se sintieron agredidos; maldiciendo entre dientes, prosiguieron su camino sin siquiera volver el rostro una sola vez.

A la mañana siguiente seguía ahí, aguardán­dolos. Los otros, prevenidos, lo esquivaron y esto pareció divertirle mucho.

No tenía demasiado de haber nacido —me­diados del 2020— pero pronto fue considerado una notabilidad entre los de su especie. En unas cuantas semanas era un ejemplo de vita­lidad en toda Villahermosa. Su tamaño no era precisamente un récord nacional, en cambio su figura y capacidad sí resultaban impresio­nantes.

Al paso de los días, el juego se había estable­cido: si alguien lograba eludirlo, podía expresar su alegría con palabras hirientes, pero festivas. Si él los atrapaba, su victoria era menos evi­dente pero más poderosa, podía oírse a media cuadra, producía un estruendo seco, que recor­daba a la malicia de ciertos niños que tronaban cohetes dentro de un tambo. Por supuesto, el que caía en sus límites profanaba palabras hirientes también, pero no festivas.

Los encuentros no se realizaban siempre a la misma hora, pero sí en el mismo lugar: frente al Centro de Investigaciones de la Cultura Olmeca Maya (CICOM). Al acecho los esperaba una mañana tras otra. Esta fidelidad fue —reflexionó uno de ellos— lo que les ganó la voluntad. Al paso de las semanas, todos se decían sus amigos. No cambió esta circunstan­cia la avidez de esperarlos con cierta maliciosa actitud y cotidianamente escenificaban el mismo brevísimo episodio: él a atraparlos, y ellos a escabullirse.

Alguien lo comparó con uno de esos amigos fortachones que le estrujaba la mano a uno al saludar o le hunden los omóplatos a palmadas. Quizá su conducta también se parecía un poco a la de esos pe­rrazos que le saltan a uno por puro juego, arruinan la guayabera, pero se quedan moviendo el rabo, con­traídos los belfos en una especie de risa, y en los ojos una expresión de «¡Cómo! ¿no te gustó la prueba de afecto que te acabo de dar?».

Por todo lo dicho, se comprenderá que él formaba parte no sólo de los hábitos cotidianos de quienes por ahí viven, sino de su propia vida. (¡Ah, cómo le fas­cinaba la habilidad adquirida para moverse un poco! De izquierda a derecha y viceversa— para atrapar a quienes se habían hecho a la idea de que carecía de la facultad locomotora).

Pero un lunes repentinamente había muerto.

Un taxista pasó y no lo vio. Varios incluso se re­gresaron. No, no estaba ya. El chofer preguntó y le confirmaron: había muerto. Alguien fue más preciso: «Lo sacrificaron dentro de un progra­ma de radio por publicidad».

Hubo quienes tuvieron ganas de ponerse a gritar hasta desgañitarse. No faltó que se junta­ran: el que se vistió de luto y el que se emborra­chó con mezcal para olvidar la tristeza y luego fueron a arrojar flores a aquel sitio.

«Creánme, malditos: yo había llegado a amar a ese socavón», dijo un hombre mientras subía a su auto.

*Una pérdida colectiva es una libre adaptación de la narrativa titulada «Una pérdida personal» que fue publicada por Manuel Buendía el 18 de julio de 1976 en El Día.

 

 

 EN EL TAPANCO

  • •• RÁPIDO HA SIDO el ajuste que ha hecho el Presidente contra aquellos que privilegiaron sus intereses personales aún a costa del daño que le ocasionaron al proyecto de la 4T. Irma Eréndi­ra corrida en video y a todo color por la ambición de ella y su hermano de destruir a Félix Salgado, avivando acusaciones de violación que salpicaron al propio Andrés Manuel y que casi le cuesta a Morena la gubernatura. Si el dinero es la mamá y el papá del diablo, la ambición del poder es la locu­ra y la ruina de los tontos.
  • •• DEL ENOJO POR la derrota en la CDMX, López Obrador ha pasado rápidamente al reaco­modo de fuerzas dentro de la 4T, pues la elección sirvió también para probar lealtades, medir capa­cidades y ver el asomo de traiciones encubiertas. A mitad del camino ya se dibuja un nuevo mapa rumbo al 2024. El Presidente ya calcula quiénes tienen su calendario político particular y tejen sus propias alianzas y sí, entre ellos está Ricardo Monreal, cuya peligrosidad sólo es medible por el tamaño de su ambición. ¿Habrá llegado la hora de renovar el pacto con él? ¿Qué ofrecerle? ¿La CDMX? ¿Y si él lo que ve es la Presidencia más allá de Morena?
  • •• DIRÁN LO QUE QUIERAN pero después del impacto que recibieron Claudia Sheinbaum y Marcelo Ebrard con lo de la Línea 12 del Metro, alguien podría fortalecerse aún sin buscarlo, hablo del gobernador Adán Augusto López Hernán­dez. «Mi hermano Adán» [dixit Obrador] debería ser encartado desde ya en la lista de los presiden­ciables. Hay que recordar, además, que entre dos gallos que se pelean (Claudia y Marcelo) suele haber un tercero en discordia que puede convertir­se en la solución a cualquier conflicto. Hasta ahora López Hernández ha hecho un gobierno apegado a las ideas de AMLO sobre la 4T: austeridad, corrup­ción acotada, recorte de regidores, menos dinero a partidos, fin al fuero. Además ¿dónde si no es en Tabasco está la principal obra de ingeniería del sexenio y el tren maya? Si usted se ríe de lo que escribo, antes mejor piénselo bien…
  • •• A MI COLABORACIÓN titulada «De qué sirve la hegemonía de Morena» [publicación del 12/06/21], un inteligente lector (como a los que «El Tabasqueño» aspira), me ha escrito que el retorno de Tabasco a la vida política de un partido hegemónico (recordemos que Morena ganó las 21 diputaciones locales y las 6 diputaciones federales de mayoría relativa y 14 de 17 presidencias muni­cipales) más que un retroceso democrático es un fortalecimiento y que esta hegemonía sólo tiene dos explicaciones: 1. Que los otros partidos de Ta­basco dejaron de ser una alternativa —vistos los resultados— debido a que no rindieron buenas cuentas a los tabasqueños y 2. Que obviamente, más que por More­na, los electores votaron por Andrés Manuel, refrendando la confianza depositada en él con la esperanza de más desarrollo y progreso. Por lo tanto, quienes triunfaron a costa de él, adquieren un enorme compromi­so, lo mismo con los tabasqueños que con el paisano que dirige los destinos del país. Coincido completamente.

 

 

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