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Una elección manchada

Por Héctor Tapia

  • Error de boletas abre la puerta al conflicto post electoral
  • Quienes pierdan lo usarán para anular o ensuciar comicios

 

Desde la integración de las candidaturas por los partidos políticos, esta elección inter­media ha sido singular: con sorpresas, errores políticos y técnicos, que la harán pasar a la historia como un episodio gris.

El primer error visible fue del mandatario estatal —diestro en la operación política— al no haber sabido parar a tiempo al priista Andrés Granier Melo por la vía del convencimiento o de un pacto negociado. O, como ocurre en otros lares, apretando por la vía judicial.

Al «Químico» no se le debió haber permitido que se metiera al proceso electoral. Hoy, por lo que se observa, está crecido y con seguidores —pocos o muchos— fanatizados, a los que se han sumado resentidos con este gobierno, entre ellos morenistas que esperaban alguna candidatura. Ahora ya no se ve cómo puedan pararlo.

La propia participación de los dos ex gober­nadores en el proceso y de Yolanda Osuna, una funcionaria pública sin carrera política, forman parte de esa singularidad electoral que para bien o para mal será parte «sui generis» que habrá de recordarse, y por si fuera poco con un ex convicto, convertido en un peligroso conten­diente a Centro.

Ahora, a todos estos hechos «raros», se le suma uno que nunca debió pasar y que viene a enrarecer aún más la percepción de las elecciones que están a dos semanas de celebrar­se, un «error técnico» —como lo han llamado los consejeros electorales—, que no se compondrá nunca y cuyo daño es irreversible a la credibili­dad de los comicios del 6 de junio.

La sustitución de las 761 mil 589 boletas con fallas de impresión que no diferenciaban a qué distrito electoral correspondían en Cárdenas, Huimanguillo, Centro, Comalcalco, Cunduacán y Macuspana, que no remediarán la mancha que ha salpicado ya al proceso electoral en esos seis importantes municipios, que hoy están jurídicamente vulnerables, y ese «error» será aprovechado por quienes pierdan para buscar anular las elecciones o ensuciarlas.

Es curioso cómo al igual que el INE a nivel nacional, aquí el Instituto Electoral y de Partici­pación Ciudadana de Tabasco (IEPCT) es quien se vuelve protagonista del proceso electoral de una forma negativa, agregándole más descon­fianza al clima que priva en las elecciones que se desarrollan en todo el país.

Es el propio árbitro perjudicando el pro­ceso y abriendo la puerta al conflicto post electoral, pues quiérase o no, crea incertidum­bre y ensucia desde ahora cualquier triunfo en las urnas que venga, sean de uno o de otro partido o candidato, un «error» que traerá la pérdida de la legitimidad y que la oposición sabrá capitalizar, en el supuesto de que Morena tuviera todo ganado, como algunos todavían piensan.

Insólito, en los 25 años de operación de los órga­nos electorales, el árbitro con una mala supervisión de la impresión de boletas, ha extendido desde ahora los resultados electorales hasta los tri­bunales estatal y federal, un añadido negativo que los manchará para siempre.

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El municipio de Centro se le está cerrando y complicando a Morena, al menos esa es la per­cepción que se observa. Yolanda Osuna Huerta no estaba preparada para enfrentar un escenario como el que tiene enfrente, con dos ex gobernado­res compitiendo, especialmente con el «rebelde» Andrés Granier a quien no se paró a tiempo.

El triunfo de Osuna Huerta puede ser política­mente costoso para Adán Augusto, pero también para AMLO, pues no se ve cómo puedan parar al «Químico» o cómo conseguir que acepte su derrota y que le reconozca el triunfo a Yolanda.

La estrategia post electoral del PRI en Centro parece estar en marcha, Granier y su gente han buscado posicionar lo que ellos consideran la mano del aparato del gobierno en las elecciones, denun­ciando cualquier hecho o situación que les sirva para presentarse como perseguidos y auto infligir­se como «víctimas del oficialismo».

A ese discurso de persecución política y de elec­ción de Estado, el propio Andrés Granier anexó ya el «error técnico» en las boletas, al asegurar que la posi­bilidad de cancelar las elecciones es un escenario que «sólo conviene a quienes van perdiendo la contienda electoral», sin embargo no parece estar tan seguro del triunfo, pues ahí mismo pidió veladamente a Adán que no meta las manos, diciendo que cuando él fue gobernador nunca utilizó el poder para avasallar.

¿Hasta dónde estarán dispuestos a llegar el «Químico» y sus aliados si la noche de la elección los resultados no le dan el triunfo? Hasta esta etapa el priísta es el único candidato del municipio de Centro que ha denunciado ante los medios hechos que él mismo ha calificado como una persecución en contra de su persona y su equipo de campaña.

¿Cazarán pichón con Granier? ¿O en su estra­tegia post electoral tendrá pensado llegar hasta las últimas consecuencias en caso de que el voto no lo favorezca? En Tabasco se han anulado dos elecciones en los últimos 15 años. La más reciente fue en 2015, en la que el Partido Verde Ecologista jugó a reventar los comicios de Centro, y lo consiguió.

Aun cuando el ex gobernador priísta no lograra tumbar el actual proceso, sí lo podría enlodar acusando comicios de Estado, ahora más con el «error técnico» de las boletas, un vil fraude «en la tierra de AMLO», donde Morena y el actual gobierno se han expuesto garantes de la 4T que promueve el respeto a la democracia.

El costo político para el gobernador por no haber sabido frenar a tiempo a Andrés Granier a estas alturas es irremediable y el riesgo a la vista es que convierta a Tabasco en el gallinero de López Obrador, causando alboroto, confusión, desconten­to o provocación, que rápidamente podría llamar la atención de los medios nacionales y colocar en la escena política una situación que pueda hacerle daño a la fugura presidencial.

A estas alturas de la elección, Granier Melo es un escorpión que ya los picó una vez al inscribirse en el proceso y nada le costará picarlos otra vez, aunque esto le cause la muerte a él mismo.

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A la distancia, la democracia en la selva tabas­queña se mira hueca, saboteada por los mismos que fueron contratados para cuidarla. El laboratorio de la política se ha cerrado y los partidos se han desteñido. Entre el PRI, PRD y Morena no se dis­tinguen diferencias, los puentes comunicantes entre uno y otro permiten esa mezcla, donde a la ideolo­gía la ha desplazado el «grupismo» político.

Esa política tiene como defecto que, a diferencia de las ideologías, a los grupos los une como engrudo el interés, ya sea político o económico o ambos al mismo tiempo. Sólo así se puede entender que Morena vaya a la elección de Centro con una mujer sin militancia, que el PRD coloque de abanderado a alguien que los combatió y que el PRI pase de casi expulsar a Granier por corrupto a reciclarlo como candidato.

A dos semanas de la obligación cívica de acudir a las urnas no existen motivaciones suficientes para exponerse al Covid-19, formándose en una fila con cubrebocas y careta para ir a votar. ¿Votar por parti­dos que pusieron a los candidatos que les convino y no a los mejores? ¿Votar en una elección que 14 días antes ya está manchada con el imaginario del fraude? La democracia está siendo boicoteada ¿por qué votar por los personajes que el poder quiere que se voten?

Así da apatía votar.

 

 

 «El error es un arma que acaba siempre por dispararse contra el que la emplea»

CONCEPCIÓN ARENAL

 

 

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