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Opinión

Una carta a tiempo

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Por Héctor Tapia

 

Señor gobernador, Carlos Merino:

Hoy, 16 de octubre, ajusta usted 49 días en la máxima posición a la que pueda aspirar cualquier político tabasqueño en su estado y aunque a todos nos queda claro que su llegada a esa posición ha sido imprevista, carente de voluntad propia, pues es resultado de una decisión cavila­da en Palacio Nacional —entre el Presidente de Mé­xico y el gobernador saliente— eso no lo excluye de la enorme responsabilidad que ha sido reposada sobre sus hombros: gobernar al estado en un momento de la historia excepcional, aunque con un retraso histórico en muchos sentidos, predominantemente en lo económico y lo social.

Entiendo perfectamente que el zigzagueo que se observa en sus primeros días al frente del timón de esta nave en la que estamos todos los tabasqueños, es resultado de su intrincado arribo al Poder Ejecutivo, sin el «interregno» que permite a todo sucesor en cir­cunstancias comunes planificar su llegada; tampoco cuenta usted con la paciencia de los gobernados para entender que requiere de una —esperemos que no muy larga— «curva de aprendizaje».

Usted se subió, o mejor dicho lo subieron, a un ca­ballo —para cambiar el símil— mientras iba trotan­do y ya arriba ha tenido que ir tomando decisiones. Pero entenderá que así como fue su llegada, tendrá que ser el desempeño: hay que actuar bien y rápido, pues los tabasqueños lo estarán comparando todo el tiempo con el anterior gobernante.

También entiendo que llega usted a finales del año fiscal y que el gobernador saliente habrá dejado etiquetado el gasto de aquí hasta diciembre; además, el anuncio que ha hecho el secretario de Finanzas sobre la contratación de un tercer préstamo qui­rografario (uno por año desde el 2019) cuyo monto es de 2,980 millones de pesos, da cuenta de que las finanzas que recibe no se encuentran en las mejores condiciones y que tendrá que esperar el próximo año para iniciar de cero y con un nuevo presupuesto.

Todos y otros más, pueden ser argumentos válidos para entender que 49 días después de su llegada haya momentos en los que parece que no tenemos gobernador, pero a partir de enero, usted, capitán Merino, tendría que estar en condiciones de darnos certeza de que sabe lo que hace y que tiene claro cuál es el rumbo que deberá seguir el desarro­llo del estado.

Tenga usted patente que aún y con todas las limi­taciones que su amigo el secretario de Gobernación le pida, los ajustes al que desde ahora es su gabinete tendrían que ser más profundos, no basta con los enroques que ha realizado, moviendo a unos de un lado a otro.

Recuerdo bien que a su salida, Adán habló de que dejaba un equipo y que como tal trabajan en sus responsabilidades, pero no estoy de acuerdo con ese punto de vista, no es lo mismo tener un equipo de trabajo, que incrustar en el gobierno a un grupo político, no funcionan en la misma lógica. El primero se integra con expertos y el segundo opera en un sentido político y electoral.

No encuentro en los cambios que ha realizado ninguna figura, algún elemento que dé aliento de que será un gobierno diferente al anterior o al menos levemente mejor. No se trata de realizar únicamente un cambio de organigrama, eso no es un cambio estructural, es un simple reacomodo de piezas que no da garantía de que su etapa será mejor.

Recuerde usted señor gobernador que las buenas intenciones no bastan, porque éstas no eliminan los malos resultados. Al final al que juzgarán en este nuevo periodo será a usted.

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Con todo respeto y en un afán totalmente pro­positivo, quiero señor gobernador interino, hacer de su conocimiento algunos puntos de vista de lo que observo y que puede serle útil:

  1. En estos dos meses ha andado usted zigza­gueando, un día visita un municipio, luego arma en una semana dos reuniones del Consejo Estatal de Protección Civil, luego recorre la UJAT, luego se reúne con los notarios y así va usted, acumulando reuniones que arrojan resultados e información poco trascen­dentes y ade­más envuelto en una burbuja que lo aleja del pueblo. Le urge a usted estable­cer una agenda de gobierno, bien estructurada. Requiere usted de alguien que le planifique su tiempo y sus actividades.
  2. Amarrado al mismo tema se encuentra su narrativa: ¿cuáles son los proyectos, las acciones, los hechos que el gobernador interino irá posicionando? ¿Por dónde irá llevando a la opinión pública sobre el quehacer de su gobierno? Es indispensable que usted y su equipo construyan una narrativa que brinde esperanza, que nos muestre un mejor destino, para eso no hay nada mejor que los hechos, las obras, las acciones, los resultados.
  3. Recuerde usted, capitán Merino, que la falta de planeación, los procedimientos y métodos defectuo­sos, los pasivos ocultos (hoyos fiscales) y una opera­ción financiera con una mentalidad anacrónica son lo peor de lo peor administrativamente hablando para un gobierno. ¿Será usted capaz de revisar y plantearle a Adán, si ese fuera el caso, que la administración de los recursos no está funcionando?
  4. No olvide usted mirarse todos los días de su mandato en el espejo de Granier o de Núñez, para no terminar como ellos; no sea usted de esos gobernantes que no saben lo que hacen o no les importa informarse sobre la realidad de las cosas. Es hora de que los aho­rros, sin diezmos, sin corrupción, se vean reflejados y sirvan para obtener recursos suficientes que permitan resolver problemas específicos.
  5. Finalmente extraigo del libro del Presidente AMLO, «A la mitad del camino», un pequeño pasaje que me parece muestra la identidad de lo que no se debe olvidar: «el noble oficio de la política exige autenticidad y definiciones. Ser de izquierda es anclarnos en nuestros ideales y principios. Si somos auténticos, si hablamos con la verdad y nos pronunciamos por los pobres y la justicia, mantendremos identidad y ello puede significar simpatía, no solo de los de abajo, sino también de la gente lúcida y humana de las clases media y alta, y con eso basta para enfrentar a las fuerzas conservadoras. Si nos desdibuja­mos iremos sin remedio hacia el fracaso». [Capítulo III, «Los opositores», p. 237].

 

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Recuerde, señor gobernador, Carlos Manuel Merino Campos, que los próximos tres años serán los de mayores retos, pues a medida que avance se irán sumando los que ya buscan su silla. La política elec­toral rondará cada vez con más fuerza mientras usted intenta gobernar y eso hará que las exigencias y la crítica estén más presentes y sean cada vez más duras.

Ante ese escenario le recomiendo respetuosamen­te hablar de frente a los tabasqueños y con la verdad. No se esconda nunca ante los problemas, ni tam­poco trate de minimizarlos, háblele a los ciudadanos con franqueza, quien habla de frente al pueblo y no oculta nada siempre es más apreciado.

Le deseo la mejor de las suertes, sin dejar de seña­lar y exigirle que no se quede corto a las expectativas que de usted y de Adán Augusto López Hernández aún tenemos, porque queda claro que está ahí para terminar de cumplir la palabra empeñada por su amigo en campaña, pero también está usted al frente del Gobierno de Tabasco para cambiar el rumbo de la vida pública, acabar con la corrupción y contener los niveles de inseguridad, para ello deberá estar atento a los resultados de su gabinete. Espoleé al caballo, ¡ya está usted arriba!

 

 

«La tarea del líder es llevar a la gente desde donde están hasta donde no

ha estado»

HENRY KISSINGER

 

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