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Un químico del futuro

Cuando apenas terminaba mi primera juventud, (voy culminando la tercera) no hace muchos años, conocí a un hombre que ambicionaba (todo el que se mete a la política debe ambicionar) subir y subir a los mas altos cargos de la administración Pública Federal. Desde chamaco le había gustado la actividad política y joven aun se paseaba por los amplios jardines y las escaleras de los edificios de Héroes ferrocarrileros en la av.  Insurgentes no. 58 sede del entonces PRI Nacional.

Desde temprano se levantaba esperanzado pensando en la posibilidad de alcanzar una diputación, alguna delegación política del entonces Departamento del Distrito Federal o cuando menos un Consulado. Tantas ganas le ponía que no de casualidad llegó a conocer al entonces poderoso Secretario de Gobernación Mario Moya Palencia e incluso a colaborar con él.

Lo que nadie sabía en ese tiempo era su suprema aspiración. Su máximo anhelo. Su ilusión secreta. Su profundo deseo final, teleológico. Por su tenacidad y dedicación (por las pasiones que desata la malvada política, algunos le dedican mas tiempo a ella que a su propia familia) logró alcanzar los mas altos cargos del gobierno federal: fue Secretario de Estado y Gobernador y hasta la fecha sigue activo. Pero mantenía viva la llama de lo que constituía el fin último de su existencia: ser el Director General de la UNESCO. Sí, de la prestigiada Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura. Eso era lo que siempre había anhelado. desde joven. Y ¿Qué creen? Nunca pudo materializar esa suprema aspiración.

¡Nunca! Aunque ahora sea director. Y toda proporción guardada, como dicen los que saben, así esta el químico. Ya fue Presidente Municipal de la Capital, ya fue Gobernador, pero aun no alcanza su máximo anhelo que guarda secretamente desde joven, desde antes de instalarse en la calle Juárez en su laboratorio. Por eso se lanzó ahora. El sabe perfectamente que no ganará, pero pavimentará el camino para alcanzar su deseo de juventud. O sea que después de junio será, naturalmente, el próximo presidente del PRI estatal,

para así obtener en el 2024 su sueño dorado: ser Senador de la República. Todo esto si no lo alcanza el virus malvado y se lo lleva a donde dicen que hace más calor que en Tabasco. Recuerden que, contra mi voluntad soy casi clarividente… ya veremos…

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