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Paramédicos de la Cruz Roja 065 acudieron a la víctima y lo trasladaron al hospital Rovirosa.

Centro

Un paseo de terror

Lo levantan, le cortan un dedo y lo abandonan a la altura del Periférico. La víctima dice que lo confundieron.

FÉLIX NOLASCO
GRUPO CANTÓN

VILLAHERMOSA, Tabasco.- En uno de los monitores del centro de inteligencia de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana apareció una figura solitaria sobre la avenida Periférico.

El hombre parecía estar perdido y daba vueltas sin sentido a la altura del retorno que conduce al Parque Zote.

De inmediato el C-4 alertó a las patrullas para que alguna se acercara a verificar lo que sucedía. Acudió la unidad que estaba al mando del subinspector Julio César Rubio Moreno.

Apenas se detuvieron en el arcén se quedaron sorprendidos al ver a un hombre del sexo masculino con la playera desgarrada, un pantalón negro salpicado de sangre y una mano herida dentro de una bolsa de agua. El extraviado estaba esposado.

LE CORTAN EL DEDO

La cara del desconocido que dijo llamarse Jair Domínguez Galmiche era de espanto. Sus ojos estaban desencajados por el dolor.

Fue entonces que el agente de seguridad miró bien la bolsa de agua sangrante que tenía Jair atada en la mano derecha. No lo podía creer. Hizo también un gesto de sorpresa. Un dedo flotaba en aquel líquido rojizo.

Sacó el manojo de llaves que traía en su uniforme y fue probando cada una para liberar las esposas de la muñeca del hombre. La última llave destrabó el mecanismo y la mano izquierda del hombre quedó libre.

LE DAN DE TABLETAZOS

Jair Domínguez contó un poco más calmado al ver los oficiales que salió por la tarde a visitar a su tía. Cuando tranquilamente iba por la calle Mártires de Cananea, en la colonia Indeco, una camioneta color blanco de vidrios polarizados se le emparejó.

Dos hombres descendieron y lo subieron a la fuerza a la lujosa troca. Uno de los individuos sin decirle nada le puso las esposas mientras el de adelante puso en marcha la unidad.

Lo obligaron a inclinar su cuerpo hacia el piso del automóvil y no pudo ver más las calles donde estaba. El viaje se le hizo largo y el silencio de los hombres que jamás había visto le provocó un castañeo de dientes.

Lo bajaron en un baldío y apenas pisó la tierra, los dos hombres lo inmovilizaron y el tercero se puso a darle de tabletazos.

CREE QUE LO CONFUNDIERON

No gritó nada más porque le advirtieron que era mejor quedarse calladito. Apenas se estaba recuperando de los golpes cuando sintió un corte en su dedo medio. Esta vez sí gritó.

Antes de irse, los individuos le dieron una bolsa de agua y ahí metieron el cacho de dedo cortado. Jair caminó hasta llegar a Casa Blanca.

Después de contar su relato llegaron los paramédicos de la Cruz Roja 065 y lo trasladaron al hospital Rovirosa.

Cuando el oficial Rubio le preguntó a Jair qué significa todo aquello, el pobre hombre sólo dijo que probablemente lo hayan confundido con otra persona.

 

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