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Un loco Grillo, super asesor…

PRIMER CAPÍTULO

Juan José Rodríguez Prats pudo ser “fichado’ por Andrés Manuel López Obrador para integrarse al gabinete. La invitación – según presumió-, ocurrió en enero del año pasado durante un encuentro casual. La arrogancia y mitomanía de Rodríguez Prats llegó al extremo de comentar que fue el Presidente quien se le abalanzó para pedirle que se uniera a su equipo de trabajo, propuesta que, según él, rechazó. A través de chats de WhatsApp, de ese entonces, hizo circular una foto en la que aparece el presidente Obrador abrazando a Rodríguez Prats. La imagen viene ligada a un texto que dice: “Observen -dice Grillo loco– el saludo que me da el Presidente. Me pregunta que hago. Le respondo que leo y escribo. Me invita a la accion. Y le respondo que Acción Nacional. Fin del diálogo. Abrazo.”

 

SEGUNDO CAPÍTULO

Rodríguez Prats (74 años), nació en Pichucalco, Chiapas, aunque fue en Tabasco donde creció (mejor dicho: se malcrió), por lo que se vende como producto choco. Lo cierto es que este abogado y político se ‘doctoró’ en el PRI donde aprendió mañas y trapacerías.

Es un tipo inteligente, a decir de sus compañeros, pero eso sí, “de mucho cuidado”, pues tiene capacidad de mentir y engañar como pocos. Su mejor arma es la imaginación. Tal vez por eso tuvo éxito al engancharse en el PAN, en donde logró ser senador y diputado.

El caso es que de la pretendida ‘invitación’ de AMLO que dice haber desdeñado, acabó en el despacho del gobernador Adán Augusto López, con quien sí aceptó ‘un huesito’ como asesor.

Hizo algunas giras con su jefe, el mandatario estatal y luego de que fue señalado como ‘intruso’ y cuasi ‘aviador’, decidió emprender la graciosa huida a la CDMEX, no sin antes comentar que ni cobró ni asesoró. De buena fuente se sabe que ‘Grillo Loco’ no se deja ver en el gobierno de Tabasco, pero se hace sentir a través de sus tarjetas informativas. Lo que nadie sabe es si ‘orienta o desorienta’ al Ejecutivo estatal o éste simplemente lo tira -como era de esperarse- de a loco. Pero de qué cobra… cobra, pues pa’ eso no está loco. ¿Usted qué opina?

ESTA HISTORIA CONTINUARÁ

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