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Disonancias

Un evento desafortunado

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Nos han acostumbrado a los eufemismos, esto es, a sustituir una palabra dura o difícil, por otra menos ofensiva o “tabú”, así, nos acostumbramos a “deslizamiento” en lugar de devaluación; “daños colaterales” por muerte de civiles; “desaceleración económica” en lugar de crisis; “apoyo financiero” por rescate o préstamo, etc.

El objetivo por supuesto es desviar el foco del receptor para no hacerlo consciente de la rudeza que el termino original implicaría. ¿A qué voy con esto? A un comunicado de la UNAM en el que dice textualmente “El pasado lunes se suscitó un evento desafortunado en nuestras instalaciones que afectó la integridad de una alumna…” Definamos evento desafortunado: un hecho que no tiene fortuna o buena suerte, según el diccionario.

Lo que me parece desafortunado en este caso, revictimizador y terriblemente violento es el hecho de usar un eufemismo para un hecho tan grave como la violación de una menor en los baños del CCH Sur. Los hechos sucedieron el 17 de octubre pasado, alrededor de las 4 de la tarde, en el que una alumna menor de edad sale de su aula para dirigirse al baño, lugar donde fue violada; el 21 de octubre colectivos feministas y alumnos se movilizaron bloqueando el ingreso a las instalaciones, para el 24, las protestas llegaron a Rectoría de CU en la que se unieron varios planteles más y otras facultades, la respuesta del plantel fue mantener el diálogo, sin embargo, en un fallido afán de control de daños más que de reparación, prevención y creación de protocolos efectivos, lanzó un comunicado oficial en sus redes en el que se lee la frase “evento desafortunado”.

Tristemente y según trascendió, la representante del jurídico del plantel le solicitó a la alumna que “se mantuviera en silencio y no tuviera contacto con ninguna feminista del plantel”, aunado a esto, se solicitó la limpieza de los baños con el objeto de borrar las pruebas del hecho.

Mientras las agresiones continúan, pareciera que las autoridades solamente quieren limpiar por fuera el nombre de la institución, impidiendo que los hechos que se denuncian de forma cotidiana trasciendan, pidiendo silencio, usando eufemismos y prometiendo arreglos y apertura cuando en realidad lo que pretenden está muy lejos de solucionar y reparar el daño. A la alumna afectada se le dio una Coca-Cola, un sándwich y una pastilla del día siguiente.

Desde esta columna manifestamos nuestro repudio por los hechos ocurridos, así como por la actitud de los responsables del plantel. La autonomía universitaria no debe ser pretexto para permitir que ocurran situaciones de esta naturaleza que constituyen de facto, acciones que entorpecen y apoyan directa o indirectamente hechos delictivos. La sociedad no puede permanecer indiferente a estos hechos. Si fuera tu hija la menor agredida, ¿qué harías?

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