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Tabasco

El acoso viaja en el Uber

Piropos, toqueteos e insinuaciones sufren usuarias del servicio de taxi por plataforma que opera en Villahermosa tolerado por Transporte.

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A las 5 de la tarde, Mariana salió de su trabajo. Pidió un Uber, como suele hacerlo para ir a casa. Al poco rato llegó su taxi, conducido por un hombre de unos 35 años. Ella abrió una de las puertas de atrás, pero el conductor le pidió que ocupara el asiento del copiloto. -Es para no tener problemas con los de transporte, le explicó.

Mariana accedió y empezó el recorrido, de la unidad Bicentenario de la UJAT hasta el centro de la ciudad de Villahermosa, donde vive. -La persona que la estaba acompañando es su novio, le preguntó el conductor. Incómoda y nerviosa ella contestó lacónicamente que sí. Siguieron más preguntas y luego… el acoso.

Me dijo que era bonita, que si estudiaba o trabajaba. Y en medio de las preguntas trató de tocarme la pierna, luego el brazo. Yo traté de alejarme y pegarme a la puerta, ya casi para salir volando y le alcé la voz: ¡qué le pasa señor!, repetí más de una vez”.

EXPERIENCIA HUMILLANTE

Ya iban por el parque La Paz y la iglesia de La Santa Cruz. Mariana pidió al chofer que ahí le dejara. Aún faltaban unas cuadras para llegar a su destino y una vez el taxi se detuvo bajó enseguida y a prisa caminó hacia su casa. Sudaba de los nervios y su corazón latía muy a prisa. Era la segunda vez que sufría acoso a bordo de un taxi por aplicación.

Unos años atrás, cuando aún estudiaba, la joven de 24 años pidió un servicio a la misma plataforma. El conductor era una persona de 53 años. “El señor comenzó a decir que era bonita, clásico, y que si algo necesitaba en mi escuela pues que él podía apoyarme con lo que yo quisiera”, recuerda.

CALLAN PARA SALVARSE

Prefirió callar hasta que terminó el viaje. “Pero me quedé pensando, qué les pasa a estos señores”. Mariana siguió con su rutina mientras estudiaba. Al salir de la universidad, pedía Uber o Didi. Unos tres años después, cuando fue acosada por segunda vez sí se vio obligada a dejar de usar este servicio, a pesar de que le parecía eficiente y que la mayoría de los conductores solían ser amables y respetuosos.

“Son cosas que te hacen sentir miedo y muy vulnerable”. Mariana tardó tres meses sin ocupar los taxis por aplicación Dice que presentó una queja a la plataforma Uber por el acoso que sufrió; le contestaron que habían recibido su reclamación, pero no supo si procedió o si el conductor fue sancionado.

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