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Director Miguel Cantón Zetina

Tren Maya requerirá cambiar uso de suelo en más del 24% de la selva maya

En la MIA regional del proyecto, el Fonatur detalla que la superficie total con vegetación de importancia forestal y de la que posteriormente se solicitará la autorización de cambio de uso de suelo en terrenos forestales es de 606.04 hectáreas, 24 por ciento del total de la selva maya.

La preparación, construcción y operación de los tres tramos de la Fase 1 del Tren Maya podrían generar un impacto considerable sobre la biodiversidad en la Península de Yucatán, por lo que, previendo la afectación, se diseñaron programas de reubicación y reforestación de especies, además de 40 pasos de fauna que serán monitoreados para reducir y minimizar el proceso de fragmentación del hábitat del jaguar.

En la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) regional del proyecto, el Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur) detalla que la superficie total con vegetación de importancia forestal y de la que posteriormente se solicitará la autorización de cambio de uso de suelo en terrenos forestales es de 606.04 hectáreas, 24 por ciento del total de la selva maya.

Del total de la superficie que requiere el proyecto, en 64 por ciento se desarrollará sobre vías de comunicación ya existente, que consiste en infraestructura vial, líneas eléctricas de alta tensión y vía férrea que abarcan mil 619 hectáreas; 24 por ciento corresponde al área con uso de suelo forestal que debe ser desmontada. Se trata de vegetación secundaria arbórea y herbácea de selva alta perennifolia, baja espinosa subperennifolia, mediana caducifolia y subcaducifolia; 12 por ciento corresponde a uso de suelo agrícola y pecuario.

“Es una región con una diversidad considerable, pues presenta áreas de vegetación secundaria que sirven de corredores biológicos con distintas regiones de importancia ambiental dentro de la Península de Yucatán. Esto significa que las actividades de preparación del sitio, construcción y operación del Tren Maya pueden tener un impacto considerable sobre las comunidades”, indica la MIA.

De acuerdo con el estudio, a lo largo y ancho del tramo del proyecto ferroviario se localizan 21 ecosistemas ambientalmente sensibles, que representan “una superficie total de 4 mil 380.95 kilómetros. Destacan las regiones hidrológicas prioritarias Anillo de Cenotes, Balancán, Cabecera del Río Calendaria y la reserva de la biosfera Los Petenes, además de otras áreas protegidas como Calakmul, Lacandona y Cañón del Usumacinta”.

El documento destaca la presencia de al menos 315 especies de fauna: 49 mamíferos, 204 especies de aves, 42 reptiles, 13 anfibios y siete peces; algunos de ellos son endémicos o se encuentran enlistados bajo alguna categoría de riesgo como el jaguar, ocelote, tigrillo, mono aullador y el loro cabeza amarilla.

“El jaguar es una especie ‘paraguas’, es decir, regula la cadena trófica en términos de la relación depredador presa, y es fundamental para la sobrevivencia de otros grupos taxonómico que dependen mutuamente para coexistir”.

A pesar del impacto, el gobierno federal sostiene que “con esta obra se pretende reordenar la región del Sureste e incentivar el desarrollo económico en aquellas zonas  que actualmente no están integradas en los circuitos turísticos y económicos”.

Con información de Milenio.