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JOSÉ CRUZ LUNA HERNÁNDEZ

Trasladó a cientos de infectados, y el Covid también lo alcanzó

“No sé dónde me contagié, pero de lo que sí estoy seguro es que no fue como muchos andando en la calle o jugando. Fue trabajando, trasladando enfermos”.

VILLAHERMOSA. De un momento a otro José Cruz Luna Hernández, quien se dedica al traslado de pa­cientes en el área de urgencias del Hospital General de Zona 46 del IMSS, pasó de luchar contra el Covid desde la trinchera del personal de salud, a ser víctimas de esta terrible enfermedad.

Luna, como lo conocen sus com­pañeros, tiene 61 años de edad y 34 años de servicio en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), y ha sido voluntario permanente en la Cruz Roja Mexicana, pero nunca pensó que viviría en carne propia los estragos del virus chino, que lo puso al borde de la muerte.

Después de trasladar en su am­bulancia a decenas y quizá cientos de pacientes, sospechosos y confir­mados de Covid, dice no saber en qué momento se contagió o cómo el virus pudo atravesar por los trajes de protección que usa a diario y que, a su decir, lo asemejan a un astronauta.

A él le tocó vivir uno de los retos más grandes en su vida, luchó du­rante 20 días para vencer al Covid, y aunque hubo momentos en que pensó que no la libraría, ahora ya está de vuelta en su actividad, aun­que de repente le cuesta trabajo res­pirar y los medicamentos le dañaron el esófago.

 

¿Qué se siente ser un paciente covid?

Al principio no dimensionas la en­fermedad a la que te estás enfren­tando; se puede confundir con una gripa, con dengue o con otro mal.

Uno trata de seguir haciendo su vida normal; en el área en el que es­tamos nos dan equipos completos y nos cubrimos todo, como si fuéra­mos astronautas, pero no sé ni dón­de me contagié, no se sabe por dón­de entró o cómo pasó, la verdad es que a mí me tocó estar con muchos pacientes, porque estoy asignado al área Covid.

 

¿Qué síntomas te dieron?

Primero un dolor de espalda, de ahí me empezó a dar calentura, dolor de huesos; no sentía el sabor, perdí el ol­fato y la fiebre iba aumentando.

También me dio diarrea y tenía complicaciones para respirar, mu­cho debilitamiento.

Yo sentía morirme, mis hijos se desesperaron, tengo un hijo que es paramédico profesional y sabe de las complicaciones de esta enfermedad, por lo que se movieron rápido para que un médico me atendiera, porque al principio no sabían sí tenía Co­vid hasta que después empecé a presentar síntomas más graves.

 

¿Tuvo que ser hospitaliza­do?

Mis hijos no quisieron que me hospitalizaran, me buscaron dos médicos que me estuvieron atendiendo en mi casa.

Le agradezco mucho a mis hijos, a mi esposa que estaba como enfermera casi las 24 ho­ras del día; de ese cuarto en el que yo estaba no se alejaba, te­nía miedo de que yo me fuera de este mundo; la verdad es que no quería ni comer ni beber nada.

Es un gasto bastante fuerte, los medicamentos, los médicos, las vacunas, había una vacuna que costaba mil 800 pesos cada una y qué servía para que se abriera el pulmón y pudiera res­pirar mejor.

De madrugada salían a bus­car lo que los médicos les pe­dían; ya no sentía ni el dolor de las inyecciones, estuve como 20 días luchando contra la enfermedad.

 

¿Sabe cómo se contagió?

No sé exactamente dónde me con­tagié, pero de lo que sí estoy seguro es que no me contagié como mu­chos andando en la calle o jugando.

En realidad creo que fue traba­jando, porque en este trabajo en el que estamos desde luego que hay ese riesgo, pero nos gusta lo que ha­cemos, nos gusta apoyar a los demás y mi labor es trasladar pacientes.

 

¿Qué es lo más difícil de esta en­fermedad?

Lo más difícil de todo es que uno no sabe cuándo se va contagiar, por donde va entrar el virus y qué tan duro les va a pegar.

También es muy difícil saberla combatir, saberla llevar, conseguir los medicamentos; es una enferme­dad a la que hay que tenerle miedo, hay que cuidarse mucho más, por­que no sabe uno si cuando te da la vas a poder librar.

 

¿Otros familiares tuyos se con­tagiaron?

Afortunadamente mi esposa y mis hijos solamente tuvieron síntomas leves y les pasó muy rápido, esto gracias a que también ellos están tomando medicamentos para refor­zar los pulmones y prevenir.

 

—¿Cómo venciste al Covid; ya te sientes recuperado?

Pasé 20 días luchando, bajo cuidado médico, con el apoyo de mi familia, con la oración de mis amigos.

La recuperación la verdad me ha costado, porque después del Covid quedan secuelas; de tantos medi­camentos que tomé me afectó el esófago, me afectó el pulmón; no sé hasta qué grado, pues en ocasiones me cuesta trabajo respirar.

 

¿Qué mensaje le das a los tabas­queños?

Que no se confíen, que se cuiden y que cuiden a la familia que, es lo más sagrado, muchos dicen que la enfermedad ya está pasando, otros dicen que están saliendo más contagiados, otros creen que la enfermedad no existe, yo les di­ría que no tomen esto a juego.

Esta enfermedad nos vino a fregar en todos los aspectos.