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Tarde de harto calor político

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-¿Cómo le va, Secretario?-, le dije al gobernador con licencia de Tabasco en la explanada del teatro Esperanza Iris el pasado viernes, a eso de las dos de la tarde.

-Bien Luis, siempre te leo- respondió en tono cortés.

-¿Para cuándo la entrevista?- pregunté después del saludo, sabiendo de antemano la respuesta.

-Ya sabes que no soy muy dado a las entrevistas… ya lo platicaremos- soltó amable mientras recetaba apretones de mano a los espontáneos que le salían al paso en el camino a su camioneta.

Tarde de harto calor político. Adán Augusto López reapareció ese día en Tabasco para inaugurar un encuentro nacional de notarios y luego una escuela en Tamulté de las Barrancas.

En el teatro del estado, recibió el cobijo de su gremio. Fotos, aplausos, muestras mesuradas de fraternidad, sin apasionamientos.

Ahí concedió el uso de la voz, para inaugurar formalmente los trabajos del notariado mexicano, a don Enrique Priego Oropeza, presidente del Tribunal Superior de Justicia. Una deferencia que acaso confirma, sin ser necesario, el afecto y confianza del funcionario federal al ex gobernador de Tabasco, hombre de intachable prestigio.

Sobre la carrera presidencial, Adán sé limitó a declarar en Villahermosa que no suda calenturas ajenas, pero al día siguiente cambió de velocidad y en Hidalgo metió segunda.

Allá, al escuchar los vítores de “Presidente, presidente” durante el mitin en apoyo al candidato al gobierno Julio Menchaca, respondió: “Primero junio, luego ya vemos”.

En fin, el intenso placeo del secretario de Gobernación por Villahermosa reafirmó su influencia en la política local donde será, dicho sea de paso, fiel de la balanza en la designación del candidato o candidata a la gubernatura.

Ya es parte de la terna y lo que falta.

La Morralla

Rosalinda López también abrió espacio en su agenda para participar con los notarios. En automático se reinsertó en la lucha por candidatura al gobierno local.

* A Fernando Mayans lo desmienten a cada rato. Dice que sí hay medicamentos y al día siguiente se demuestra que siempre no; luego anda cobrando al COBATAB y le responden que toque otra ventanilla, que no se haga el tío Lolo. Mentira, todo era mentira… un juego cruel de su vanidad.

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