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Tabasco

Superó al Covid y a la inundación con unión familiar

Tras perder su ‘changarro’, muebles, ropa y hasta su coche, el padre de 71 años entró en depresión, pero una vez más sus seres queridos le dieron fuerzas para seguir viviendo.

Puede ser un número más o un simple nombre, pero para este tabasqueño la vida vale ahora más, ya que después de lo ocurrido en su vida en el último mes no se detiene; es más, frente a las circunstancias su ánimo es más grande, porque el apoyo familiar y la fe le dan más fuerzas para continuar viviendo.

 

Don Félix Marín Ramón, de 71 años, es un habitante de la colonia Constitución, ubicada en el kilómetro 10 de la carretera VillahermosaFrontera. Para su mala fortuna se contagió de Covid-19 a principios de noviembre, y una semana después, con la enfermedad minándolo en su organismo, llegó la creciente con las intensas lluvias que causaron el desbordamiento de una laguna que alimenta el río Medellín en la parte trasera de su comunidad.

 

“Sufrí mucho, el Coronavirus y muchos daños por la inundación, pero a pesar de todo lo que he atravesado no me dejo vencer, pues mi familia me da fuerzas, mis hijos me alientan para que salga adelante”, señala con mirada de fortaleza. Afirma que antes de la inundación padeció los terribles malestares del Covid, situación que lo mantuvo en su casa, postrado en una cama; sentía que se asfixiaba, no tenía apetito y le dolían todos los huesos.

 

Estuve a punto de irme. Una amiga enfermera fue quien me diagnosticó y a base a puros remedios caseros que tomaba y nebulizaciones que me practicaban, logré salir adelante”, afirma. Asegura que la enfermedad no lo derrotó, ya que sus hijos con los que platicaba lo motivaban a seguir. Constantemente le preguntaban si se sentía bien, además de que lo aconsejaban: “échale ganas come y no dejes de comer le decían, porque si dejas de comer te puedes debilitar”. A pesar de las náuseas que sentía se alimentaba de lo que iban rescatando para sobrevivir.

 

Estaba sufriendo los estragos del Covid cuando llegaron las intensas lluvias y con ellas las inundaciones. “Perdí mi changarro, mis muebles, ropa y hasta mi coche, que aunque viejo aún me era de mucha utilidad; eso me llevó a la depresión, pero una vez más mi familia estuvo ahí para darme fuerzas”, insistió. Don Félix lamentó la pérdida de su negocio, o como él le dice su “changarrito” en donde invirtió cerca de 20 mil pesos, ya que este también se vio afectado por la inundación.

 

Un familiar lo apoyó porque como dice “ahora está durisimo, no hay venta, no hay nada” y pese a esto su negocio no se encuentra asegurado. Ante la inundación de su casa tuvieron que trasladarse por un tiempo a Playas del Rosario, para estar seguros debido a que los cárcamos en la colonia dejaron de funcionar y el agua se estancó casi un mes.

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