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MIGUEL PALENCIA AGUILAR

Superó al Covid con su fe en Dios, pero redactó su testamento

“Para mi buena fortuna en casa no hubo ningún otro contagio; mi esposa también se hizo la prueba, pero salió negativo”.

VILLAHERMOSA, TABASCO.- En su recá­mara, aislado debido al Covid-19, Miguel Palencia Aguilar empezó a redactar un pequeño testa­mento, con la idea para dejar en orden la entrega de sus bienes en caso de fallecimiento.

Había perdido el olor, el gus­to, y ya sabía que era positivo al Covid. Además, tenía dolor de espalda e incertidumbre de lo que podría venir después.

Afirma que fueron los prime­ros cuatro días que se convir­tieron en su pesadilla, pero así como tuvo momentos de crisis nerviosa, de miedo, también tuvo el valor de pensar en cosas positivas.

De pronto todo cambió; al quinto día recuperó el olor, el sabor, y la enfermedad desapa­reció tomando aspirinas y té de limón.

Afirma que ser una persona de fe, de creer en Dios, lo ayudó a superar la enfermedad.

Hoy comparte con Grupo Cantón su historia como un ven­cedor del Covid.

 

¿Qué se siente ser un paciente Covid?

A veces la enfermedad no es tan­to lo que te ataca, te afecta más el pensar qué puede ocurrir con eso desconocido.

Yo eso lo pensé, al grado de que me dije: tengo que dejar en orden mi testamento. Si me voy de este universo quiero dejar todo en orden a mi familia.

Pero afortunadamente no su­cedió lo peor. Y bueno, primero perdí el olfato y cuando ocurrió eso me di cuenta que tenía Co­vid.

Fui al médico y me confirma­ron por la prueba. Desde ese mo­mento sentí un poco de miedo, angustia, incertidumbre por loo que podría pasar.

Después de perder el olor, el sabor a las cosas, llegó el dolor de cuerpo, de espalda: un dolor ho­rrible, pero pasaron cinco días y poco a poco me fui recuperando, pero pasé los día reglamentarios en aislamiento.

 

¿Dónde crees que te conta­giaste?

En mi trabajo. Yo trabajo en Pemex, en Cáctus, localizado en Reforma, Chiapas.

Yo estaba con otro compa­ñero en nuestra área de tra­bajo y llegó otra persona sin cubrebocas.

Teníamos pegada una car­tulina antes de ingresar, en donde se podía leer que esta­ba prohibido el acceso a per­sonas sin cubrebocas, pero no le importó.

Bueno, cuando ocurrió lo que acabo de comentar, mi compañero supervisor se puso mal; al segundo día yo me empecé a sentir mal.

Pienso que la persona que entró sin cubrebocas no sa­bía que ya estaba contagiado, y al paso de unos días, lo tuvieron que llevar al hospital porque sí estaba muy enfermo.

 

¿Te hospitalizaron?

No, todo fue en la casa. Desde el momento que me enteré, me asilé.

No requerí ir hospital, estaba completamente aislado en la re­cámara, sin salir.

Me dejaban la comida como a un animalito encerrado. La po­nían en una banca, comía, lava­ba mi plato, vaso, cuchara y des­pués de lavarlo lo metía en una cubeta con cloro para eliminar cualquier virus.

Afortunadamente en casa no hubo ningún otro contagio; mi esposa también se hizo la prue­ba, pero salió negativo.

 

¿Cómo lo superaste?

Fueron puros remedios caseros. No tuve la necesidad de tomar medicamentos porque no se me complicó.

Fueron los té de limón; bue­no, sí tomé las Aspirinas y las vitaminas que ya de por sí las tomaba desde que inició la pan­demia.

Pienso que haberme vitami­nado me ayudó a combatir la enfermedad en un corto tiempo.

 

¿Qué mensaje le das a las per­sonas?

Que no tengan miedo a la enfer­medad, pero eso no significa que no deben cuidarse.

Esto realmente es feo, muy grave, porque veo que mucha gente muere; compañeros tam­bién han muerto, pero todo está en el cuidado y en la mente.

También creo que cuando es­tás en el sufrimiento por la en­fermedad, ayuda mucho el ser una persona de fe, el encontrar­te con Dios.

Por eso es lo que sucede; eso me ayudó bastante, pues estás en un lugar encerrado, y lo que haces es una retrospectiva de tu vida y quieres organizar las cosas.

Cuando estaba en mi recá­mara fue que empecé a redactar mi testamento, por cualquier situación.