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(Foto: TH)

Centro

Sufre ataque epiléptico cae al río y se ahoga

Moisés «N» quedó atrapado en el fondo del Mezcalapa en la ranchería Boquerón. Según versiones de los vecinos padecía convulsiones.

VILLAHERMOSA, TABASCO.- Moi­sés «N» se acercó al río cómo todos los demás curiosos del sector cono­cido como Caimito, a mirar como hipnotizados la corriente del viejo Mezcalapa y lo que ella arrastraba, que no era poca cosa.

Su comunidad, ubicada en el kilómetro 5 de la carretera a Boquerón, había sido una de las primeras poblaciones que habían sucumbido a la crecida del río, en el municipio de Centro.

No era nada nuevo para los lugareños vivir el desbordamien­to del afluente y luego mirar con impotencia cómo el cauce devo­raba los plantíos, se llevaba a los animales y esponjaba los enseres de las casas bajas hasta hacerlos inservibles, pero era imposible resistirse —pasado el susto ini­cial—a constatar el nivel del agua.

En el caso de Moisés se había acercado a la orilla para ver qué pasaba. Los demás calculaban esa mañana del miércoles 18 de noviembre cuánto había crecido el Mezcalapa y si volvería a salirse de su cauce.

 

SU HERMANO TRATA DE RESCATARLO

Según los testimonios de los ve­cinos que dieron a los elementos de Protección Civil, Moisés es­taba en la orilla como los demás cuando comenzó a sufrir convul­siones. Al parecer, el joven de 20 años padecía epilepsia.

Lamentablemente, el ataque hizo que el muchacho perdiera el equilibrio, y que su cuerpo ca­yera a la orilla del río, quedando en medio de la basura acumulada por la crecida.

Los vecinos sorprendidos y asustados comenzaron a gri­tar y pedir auxilio mientras el cuerpo del chico se hundía en el agua, atrapado por los deshe­chos del afluente.

Uno de testigos trató de ayu­darlo a mantenerse a flote, pero nada pudo hacer por el infortu­nado muchacho cuyo cuerpo fue tragado por el viejo Mezcalapa.

Todavía uno de los hermanos de Moisés, al alcanzarlo la mala noticia, se acercó corriendo al lu­gar de los hechos y trató de resca­tarlo, lanzándose al canal, pero ya la corriente había ocultado a su hermanito de la vista.

Los elementos de Protec­ción Civil que acudieron a la llamada de auxilio empezaron la búsqueda y rescate del cuer­po durante el día. Los vecinos visiblemente afectados por la tragedia también se unieron a las pesquisas por las orillas.

Uno de los buzos de la corpo­ración encontró el cuerpo ya sin vida, en el mismo lugar en que Moisés había caído. Su humani­dad había quedado trabada en­tre unas ramas en el fondo del afluente.

Cuando lo sacaron a la orilla el muchacho traía la ropa puesta: su camisa verde empapada. Per­sonal de la Fiscalía General del Estado inició las diligencias para el levantamiento del cadáver y el traslado al Servicio Médico Fo­rense, a fin de dar continuidad al proceso judicial como el proto­colo lo marca. Después se le dará cristiana sepultura.

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