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Comalcalco

Su vida se apaga; necesita un pulmón

Miriam tiene seis años conectada a oxigeno suplementario. Padece fibrosis pulmonar a consecuencia de un mal diagnóstico.

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COMALCALCO.- ¿Qué haría usted si le dijeran que su vida depende de un trasplante de pulmón que cuesta 5 millones de pesos y, como la mayoría de la gente, no tuviera dinero para pagarlo?

Miriam se derrumbó cuando su médico le dio la infausta noticia. Pensó en sus hijas, en lo que sería de ellas al morir.

Era imposible no hacerlo. Desde el día en que, con mucha tos, acudió con un especialista y salió conectada a un tanque de oxígeno, su vida había dado un vuelco, un cambio radical que la dejaría postrada; ya no podría ni siquiera barrer su casa, lavar la ropa o ir al mercado. Al menor esfuerzo, comenzaba a desfallecer y ni pensar en quitarse las “puntas nasales” por donde entra el oxígeno que alimenta y sostiene a su aparato respiratorio.

Era abril de 2016. Desde ese día dejó de presentarse a su trabajo en la dirección del Catastro del ayuntamiento, su casa se llenó de tanques, grandes, pequeños, portátiles; ocho en total y un concentrador eléctrico. Su única forma de mantenerse con vida.

 

MAL DIAGNOSTICADA

Hasta ese día le habían dicho que su problema era por estrés, otro médico diagnosticó que se trataba de una hipertensión pulmonar, hasta que al final supo que su sistema inmune había atacado, aparentemente sin causa, sus pulmones y que tenía fibrosis.

Miriam se hizo la pregunta: ¿Qué voy a hacer? Su familia comenzó a ayudarla para salir con los gastos de tantas consultas, medicamentos y estudios. Le traspasaron una papelería para que tuviera ingresos, pero sobrevino la pandemia y las ventas se desplomaron.

Entonces, se le ocurrió organizar rifas. Tuvo la solidaridad de sus vecinos y conocidos e incluso uno de ellos le donó uno novillona, la cual sorteó sin boletos, solo con números, para poder comprar las medicinas que le recetaba su neumólogo.

Como si todo no estuviera cuesta arriba, en una revisión le encontraron que en sus pulmones se formaron tres “bulas”, una especie de bolsas que de reventarse le provocarían insuficiencia respiratoria. Eso obligaría a intubaría de inmediato.

“Tendría yo como cuatro minutos para que me intubaran y el problema es que aquí en Comalcalco no hay área de urgencias, tendría que ir a Villahermosa. Y yo lo no quiero es que me pase eso y que mis hijas me vean morir. Preferiría que sucediera cuando ellas no están porque van a la escuela y me quedo sola”, dice sollozando.

 

SU VIDA PENDE DE UN HILO

El médico que la ha tratado le dijo que sus pulmones están muriendo y que necesita un trasplante urgente.

“Por ello decidí grabar un video para pedir ayuda en las redes sociales, esperando que se hiciera viral y sí me ayudaron, pero no logré juntar ni siquiera 3 mil pesos y solo para iniciar los análisis pre operatorios se requieren 200 mil pesos”.

Miriam está desesperada, ya va dos veces que graba videos esperando que lleguen a todo mundo y que al menos le donen un peso, pero nada ha logrado y cada día qué pasa su situación se agrava. “El médico me dice que hasta un estornudo podría reventar las bolsas e irremediablemente moriría”, refiere.

Desea que gente de buen corazón la ayudara y que pudiera juntar al menos el dinero que necesita para que le extraigan las “bulas”.

Ya son seis años conectada a los tanques de oxígeno suplementario, que deben cargarse cada semana. Dice que es en lo único que la apoya el ISSET, porque todos los gastos de su tratamiento hasta ahora han corrido por cuenta propia.

“Hemos dado vueltas, hemos pedido que la institución costee el trasplante, pero la respuesta que nos dan es que no se puede porque eso no lo cubre el seguro”.

Miriam del Carmen Domínguez Córdova tiene hoy 46 años. La enfermedad la ha envejecido, camina por toda su casa recogiendo y arrastrando una larga extensión de una manguera que se conecta al tanque de oxígeno, que su esposo pudo conseguir para que no tuviera que estar acostada en cama.

 

Ya sus esperanzas se están acabando y saber que depende de un milagro. Es lo que todos los días pide a Dios al despertar, cuando logra ponerse en pie y prender una veladora. “Solo un día más Señor te pido, en espera que alguien se apiade de mi y me ayude para seguir viviendo”, dice al Creador.

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