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Director Miguel Cantón Zetina
Natalia Agustí Elenees / Doctora

Su paciente que llegó de EU la contagió

“A pesar de ser una persona sana, que se alimenta cuidadosamente, el virus la desestabilizó emocional y físicamente”.

CDMX. La doctora Natalia Agustí Elenees, quien vive en la alcaldía Be­nito Juárez, trabaja en un hospital privado en la Ciudad de México, ha tratado a decenas de pacientes por­tadores del Covid-19, pero al segun­do que trató, sin saberlo se contagió junto con su esposo, ya que a finales de febrero apenas se hablaba del vi­rus y no había laboratorios que rea­lizaran las pruebas.

Durante una entrevista con Gru­po Cantón, la doctora Agustí, relató que a pesar de ser una persona sana, que se alimenta cuidadosamente, el virus la desestabilizó emocional y físicamente.

 

—¿El contagio fue por motivo de su trabajo?

Así es, yo estaba en un proyecto en Televisa, fue en febrero y cuando vuelvo a retomar mis consultas nor­males, mi segundo paciente venía de un lugar endémico, de Washington, EU, venía enfermo.

Ya había superado la enferme­dad, sin embargo aún venía activo y me contagió. Los síntomas se mani­festaron en mi cuerpo a los dos días.

Todo eso fue a finales de febrero, yo me contagié a principios de mar­zo, cuando apenas se hablaba del Covid-19; no había laboratorios que realizaran las pruebas, más que a los que venían de viaje del extranjero, lo cual, mi paciente no tenía. Era la fase uno y sólo se hacían trabajos de ob­servación.

 

—¿En ese entonces le pronostica­ron males respiratorios?

Exactamente, simple y sencillamen­te no iban a molestar a nadie que no viniera con un contacto de una prueba positivo, que no vinera de un lugar endémico que tuviera boleto de avión.

Entonces empezó la incertidum­bre si era o no y para empeorar la si­tuación a los dos días mi esposo tam­bién empezó a sentir los síntomas del coronavirus.

No me quedó de otra que enfren­tar el virus con pura teoría de lo que estaba escrito de los colegas en Asia e Italia. Empecé a documentarme porque no tenía idea de la enferme­dad porque en ese entonces no había consensos de autoridades y de los expertos.

 

—¿Qué fue lo que hizo?

Quedarnos en casa; considera­mos pedir una prueba al INER, pero como éramos positivos íba­mos a contagiar, aunque estába­mos estables, pero al paso de los días empezamos a empeorar.

Yo no tuve una saturación peligrosa, aunque mi esposo sí. Estuvimos en casa y tratamos la enfermad con la información que iba encontrando de otros países como Corea, China. Con la pura lectura y tratamientos que encontré las apliqué.

 

—¿Algunas medicinas que haya aplicado?

La verdad fue el Paracetamol. También utilicé un inhalador que es Salbutamol que estaba prohibido, pero tuve que utili­zarlo algunas veces porque mi esposo presentaba saturacio­nes bajas para tratar la respi­ración. Yo afortunadamente no bajé mucho de peso.

 

—¿Tuvieron pérdida de peso?

Mi esposo bajó cinco kilos, yo un poco, pero todos los pacientes que traté también bajaron de peso de tres a cinco kilos, aparte de que te quita el hambre.

 

—¿Junto con su esposo sufren alguna enfermedad?

No, somos muy sanos, pero aun así el virus me desestabilizó.

 

—¿Cuándo debe realizarse la prueba?

Entre el décimo y décimo segun­do día de los síntomas, y si llevan esos días quiere decir que ya cursa­ron el riesgo que los podía matar, porque el riesgo respiratorio ocurre entre el día 6 al 10, y si te sale positivo ya vas de gane, porque ya pasaste la curva, pero el problema de los que queremos detectar son los que lle­gan sin síntomas en todos los 14 días.

 

—¿Creías en el Coronavirus?

Por supuesto, las alertas que se lan­zan, como doctores siempre debe­mos creerlos aunque te generen algunas dudas, pero entonces debe­mos documentarnos meses antes de que llegue a nuestro país.

 

—¿A su consultorio han llegado personas enfermas y que digan que no creen en el Covid-19?

Muchísimas personas. Todos los días llegan personas que ya fueron atendidas por otros médicos, que les dicen que no es Covid-19, y están ne­gados que exista el coronavirus.

 

—¿Siente miedo?

Sí, hace poco me realicé una prueba para ver cómo andaba en anticuer­pos, pero mi protección inmune ya está desapareciendo, entonces vuel­vo a ser de riesgo como cualquier persona, porque la inmunidad dura alrededor de tres meses, por eso no se ha encontrado una vacuna, por­que si duráramos un año ya se hu­biera descubierto la vacuna. El pro­blema es que dura muy poco tiempo

Hemos visto reinfectados, es de­cir que fueron dados de alta y volvie­ron a enfermarse. He visto también pacientes reactivados, ¿que quiere decir?, que un paciente ya se había aliviado, pero su esposa se infectó y se puso a cuidarla y volvió a enfer­marse, porque se expuso a la recarga viral al no cumplir el periodo reco­mendable para recuperarse. Volvió a manifestar los síntomas.

Entonces lo mejor es cuidarse.

 

—¿Deja secuelas el coronavirus?

En los pacientes que se atienden tarde sí. Después de su recuperación los pulmones quedan dañados, con fibrosis pulmonar; el pulmón que­da fibroso y muchos pueden quedar dependientes de oxígeno, porque el daño que se provoca al pulmón es severo. También deja daños renales y los pacientes que quedan con eso tendrán que recibir hemodiálisis.