Síguenos

¿Qué estás buscando?

El comerciante igual tiene el oficio de repintar y restaurar Niños Dios; en la imagen muestra una pieza recién pintada.

Centro

Su fortaleza está en Dios; ahora restaura imágenes religiosas

En plena inundación siguió atendiendo su frutería, y para sortear las bajas ventas, recurrió a su otra vocación.

Don Samuel perdió todo en la inundación, lo que no perdió fue la fe en Dios y de allí se agarró para sacar fuerzas y reconstruir otra vez su casa y su negocio.

El nueve de noviembre, el asen­tamiento del bordo de contención del sector El Monal tercera sec­ción, cedió ante la crecida del río Grijalva, inundando toda la colo­nia Gaviotas Sur y afectando a mi­les de familias y comercios.

“Esto era como una zona de guerra, un éxodo se empezó a vivir, todos salían con lo poco que po­dían rescatar”, recuerda.

INUNDADOS

Muchos pequeños negocios su­cumbieron ante la embestida del agua del río. La frutería el “Veci­no”, fue uno de estos comercios, localizada en la carretera a Tor­no Largo, pese a las vicisitudes, mantuvo abiertas sus puertas pese a que el agua les llegaba a la cintura.

“Recuerdo ese día, mi familia trataba de levantar las cosas para salvarlas, yo me vine al puesto, no sabíamos qué hacer, al día si­guiente con el agua a la cintura, no quedaba de otra más que tratar de ganar unos pesos, saqué mi poca mercancía y me puse a vender, así, en medio de la inundación”, dijo el comerciante.

De esa manera “me ayudé yo y ayudé a las personas que andaban buscando comida en esos días”, dijo don Samuel, quien pese a sus bajos recursos no perdía la humil­dad y respetó a sus semejantes, a quienes recibía con un “muy bue­nos días, en qué le puedo servir”.

SALVAMENTO

Padre de tres hijos, dos de ellos universitarios en las carreras de petroquímica y educación, don Samuel no ha tenido tiempo de ponerse a lamentar sus pérdidas.

“Ese lunes entró el agua, mi fa­milia la tenía en casa y yo tuve que venir al puesto a tratar de salvar lo que se pudiera, si lo perdía todo es­taría en la ruina y no tendría para los estudios de mis chamacos, y mucho menos para comer” expresó mientras retocaba en su mostrador, la imagen de un Niño Dios.

Pero don Samuel no ha dado un paso atrás pese a la tragedia, más de 15 mil pesos perdió en la creciente, parte de sus frutas y verduras se echaron a perder, lo poco que pudo vender lo re­invirtió, pero aún no ha podido recuperarse del fuerte golpe.

Es así que en medio de la angustia y la desesperación por la falta de ingresos, recurrió a su otra vocación, la restauración de imá­genes religiosas.

Hace una década las vendía en calles de Villahermosa, hoy se di­vide en dos, al tiempo que atiende a sus marchantes vendiéndoles tomate, papa, calabazas y frutas, también repara esculturas.

Don Samuel perdió parte de sus enseres en su casa ubicada en la ca­lle Faisán del sector Armenia, y en su negocio sobre la carretera.

Mientras atiende la entrevis­ta para narrar su testimonio, dos imágenes del niño Jesús posan sobre el mostrador, envases de pintura, pinceles a un costado de la báscula donde pesaba el tomate y otras verduras.

SUFRE LA CRISIS

En aquellos aciagos días, don Samuel clamó siempre a Dios que le diera fortaleza para conti­nuar adelante, después de la ca­lamidad que sufrió él y muchos de sus vecinos, a mes y medio las ventas aún continúan bajas en comparación al año pasado.

Sin embargo, don Samuel man­tiene su fe en el Salvador y una actitud de optimismo y fortaleza que lo hacen decir que la vida no se acabó con esta inundación, la vida sigue y hay que esforzarse porque sea mejor, pues dice que después de cada desgracia, surgen muchas oportunidades.

Te puede interesar

Advertisement