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ROCÍO DE LOS ÁNGELES GÓMEZ LÓPEZ

“Su diagnóstico era la muerte, pero su fe y su lucha fueron mayores”

“Mi esposo me dijo que los doctores le dijeron que se preparara porque iba a morir, mi caso estaba muy grave, pero Dios tenía otros planes”.

VILLAHERMOSA.- El pronóstico de los doctores para Rocío de los Ánge­les Gómez López, una mujer de 55 años de edad, con diabetes, hiper­tensión, colesterol y triglicéridos, era que podría fallecer porque tenía una oxigenación del 84 por ciento.

Sin embargo, después de que su familia intervino siguió al pie de la letra los tratamientos; hoy es una vencedora del Covid.

Aunque no sabe dónde pudo con­tagiarse, ya que evitaba el transporte público, lavaba todos los productos que compraba en la tienda o el mer­cado, sí sabe que el virus puede ser mortal para aquel que no toma las medidas de prevención.

 

—¿Qué se siente ser un paciente Covid?

Es lo más horrible. Los primeros síntomas fueron entumecimiento de la punta de la lengua, los dedos de las manos y pies.

Pensé que tenía el azúcar bajo y pedí que me pasaran un vaso de Coca cola; cuando me lo tomé lo sentí simple. Luego me empezó la diarrea, cansancio y tuve que ir al doctor para que me diagnosticara qué era lo que me pasaba.

El especialista me dijo que estaba muy estresada y me recomendó to­marme un té.

Al día siguiente fui a comprar las cosas para hacer el té; de regreso sentía cansancio y más cansancio, ahora combinado con calentura, dolor de huesos, ganas de vomitar, dolor de cabeza. Bueno, pensé que quedaría ahí, pero no.

Después no podía dormir por­que sentía que me asfixiaba y tenía miedo de cerrar mis ojos y no volver a abrirlos. Así pasé como ocho días hasta que la verdad mi esposo me dijo: ¡se me hace que ya te dio el Co­ronavirus!

No lo creía porque como me da sinusitis cuando hay cambio de cli­ma también me dan síntomas de calentura. Sentía una espina en el pecho, en la garganta, un entumeci­miento del cuerpo y llegó el momen­to en donde ya no respirada.

Me hicieron la placa y me vieron que sí tenía Coronavirus. Le dije a mi esposo que no me llevara al hospital, no me quería morir allá.

De ahí no supe qué pasó de mi; me mostraron una foto donde me veía fatal, pero no me acordaba de ese momento. Sí escuchaba las voces de lo que de­cían, pero no lo recuerdo.

Mi esposo me dijo que los doctores le dijeron que se prepa­rara porque iba a morir, mi caso estaba muy grave, mi respira­ción estaba a 84 por ciento, pero Dios tenía otros planes.

Después que ya me quitaron el oxígeno me quedó el dolor de oído y la cabeza de tanto toser, además de la garganta. Es algo horrible.

 

—¿Te hospitalizaron?

No, todo fue en la casa; me pusie­ron 15 cargas de oxígeno y ocho días más estuve con el oxígeno auxiliar, porque no me podía levantar: temblaba cuando lo in­tentaba. Mi respiración bajaba mucho y se aceleraba mi cora­zón, por eso prefería quedarme sentada.

Pasando quince días el doc­tor me dijo que podía bañarme; me llevaron a la regadera con el oxígeno, ahí sentada, pero don­de me caía el agua sentía que se me aceleraba el ritmo cardiaco.

Quedé muy débil y es horri­ble; hasta el sol de ahorita me da miedo salir a la calle.

 

—¿Cómo te contagiaste?

La verdad no sé por dónde entró el contagio, porque todos teníamos la precaución, sobre todo cuando íba­mos al mercado.

En casa hacía mi agua de jabón con cloro y lavaba todos los produc­tos que compraba, todos sin excep­ción alguna.

Es más, ni al transporte me que­ría subir para no estar tocando el pasamanos o sentarme en el asiento que podría estar contaminado.

Es difícil saber; pero sabes que estás infectado porque ya tienes los síntomas propiamente del Corona­virus.

Estuve 25 días con la enferme­dad en el mes de junio.

 

—¿Cómo venció al Coronavirus?

Tomé té de manzanilla, té de limón, vaporización con el Vaporub, pero lo más raro al principio es que no soportaba pegarme la taza caliente para oler el té. Le decía a mi esposo que quizás el mismo bicho no dejaba que le llegara lo caliente.

Las nebulizaciones fueron du­rante quince días; además de los an­tibióticos, anticoagulantes, desinfla­matorios. Tendrá como unos 15 días que terminé. También me dieron Pulmonarom; me volvieron hacer los estudios y no me afectó ningún órgano interior y gracias a Dios salí negativo del Covid.

Lo que más me preocupaba es que soy hipertensa, diabética, co­lesterol y triglicérido, pero pude vencerlo.

 

—¿Cómo cambió su vida a raíz de la enfermedad?

Cuando me llevaron como a los 20 días a hacerle la radiografía, le juro que donde vi tanta gente, me surgió un miedo que no podía caminar.

Mi hija me llevó; hasta de recor­darlo me dan ganas de llorar, del te­rror que pasé.

Cuando salgo a la banqueta con el cubrebocas y veo que llega gente, ¡ay! no sé, me da miedo, pero tengo que vencerlo.

 

—¿Qué mensaje le da a la pobla­ción?

Que se cuiden, tomen su té, usen cubrebocas, laven sus manos, laven sus frutas y verduras.