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Opinión

Sólo cuerpos

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(PRIMERA DE DOS PARTES)

Leo en la prensa una nota sobre Afganistan, una niña ha sido dada en “matrimonio” como pago por una deuda, la familia muere de hambre y el padre, la ha vendido para pagar deudas, ella tiene 8 años, su futuro marido 25. Irónicamente al final de esta nota un anuncio dice : Ayuno intermitente, el secreto de las estrellas.

México.- Un informe del Congreso de Oaxaca señala que, en cifras conservadoras, los estados con el mayor índice de matrimonio infantil de niñas menores de 15 años son Chiapas, Guerrero y Oaxaca, con un 44.82 %, 42.41 % y 39.17 % respectivamente, y señala que la causa principal es la pobreza disfrazada de “usos y costubres”.

Durango.- Hace una semana una niña de 9 años da a luz, subrayaron que la relación fue “consensuada” con un hombre mayor de edad. Su padrastro. Luego, ante el escándalo rectificaron la edad; 13 años. Y siguieron rectificando: “no fue ahora, sino hace dos años”; de nuevo rectificaron: “tampoco hubo denuncia de ello”. Al final, el padrastro confeso está siendo procesado. La edad de la niña permanece en secreto.

Monterrey.- El cuerpo de una joven es exhumado por tercera vez quizá “hable” y nos cuente si su muerte se debió a un accidente o asesinato y abuso.

CDMX 1.- El presunto asesino de la cantante de 21 años, Yrma Lydia, Jesús “N”, su marido, de 79 años. Llevará su proceso en reclusión.

CDMX 2.- Un space de más de 500, personas de las cuales 95% eran mujeres y organizado por el grupo Opinión 51, se abrió para dar paso a más denuncias sobre acoso por parte de Coco Levy, ejecutivo de Videocine, se escucharon testimonios de tocamientos, insinuaciones y petición de fotografías con desnudos de las aspirantes, entre otros incidentes similares. Videocine hasta ahora no se ha pronunciado al respecto.

Durante el desarrollo de esta última nota, recuerdo el famoso “catálogo” de Televisa, que por supuesto existió, así como el “intercambio de favores” del que fui testigo en más de una ocasión por parte de ejecutivos de la empresa, sin importar el rango, y muchachitas que aspiraban a “una oportunidad”, porque sentían la “vocación” artística y eran capaces de cualquier “sufrimiento” con tal de llegar, por lo menos, a pisar un foro.

¿Qué tienen en común estos casos aparentemente inconexos?

Una mujer. Su cuerpo para trata, para abuso, para satisfacción temporal; la moneda de cambio más antigua y peor tratada de la historia, una moderna esclavitud que brinda, desde alimento para la familia hasta promesas de estrellato, da lo mismo.

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